Chema Rueda: ‘Andalucía es un reto político por culminar para Susana Díaz y el PSOE’.

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El socialista Chema Rueda no se esconde. Le avalan muchos años de militancia activa en el PSOE, doce de ellos, en cargos públicos, -de concejal y diputado provincial-, que interrumpió por decisión propia. Dice para justificarlo que la limitación de mandatos, “más que un eslogan o un argumento recurrente, ha de ser algo que nos autoapliquemos con total normalidad”. No espera acontecimientos, sino que procura participar de ellos. Y habla claro. En un momento especialmente comprometido para el PSOE se pronuncia sin contemplaciones sobre su partido, la Gestora, la crisis de la socialdemocracia, las relaciones con Podemos, la Junta de Andalucía, los ocho meses de gobierno municipal en la capital granadina y de Susana Díaz. Aboga por “mantener la fuerza del socialismo del sur para los tiempos que vienen” para lo cual considera necesario “que no haya mudanzas en este momento”. Una entrevista sin restricciones.

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  • El PSOE atraviesa por una situación muy complicada, con una gestora que se eterniza, aunque ya ha avanzado que el 14 de enero anunciará, al fin, la fecha del Congreso Extraordinario.

Pues sí, los dos Comités Federales del pasado octubre, a los que se llega después de algunos errores cometidos por casi todos los actores, marcan un punto de inflexión. Las decisiones que allí se tomaron no era sólo evitar nuevas Elecciones o quién sería o dejaría de ser Secretario o Secretaria general y candidato o candidata. Fue la decisión política más importante, trascendente y estratégica que yo recuerde, la de mayor calado. Que el PSOE permitiera el gobierno del PP. Con todos los matices y condicionantes, y con todos los posibles riesgos que entrañaban las opciones alternativas; pero esa fue la decisión. Y se tomó de una forma, digamos, mejorable en el fondo y en la forma; no era necesaria tanta escenificación. Y eso la militancia, y buena parte de la ciudadanía no acaba de entenderlo ni olvidarlo.

Por eso, asistimos con cierto estupor escuchar que hay que dejar trabajar a la Comisión Gestora. Pero lleva en el ejercicio de sus funciones desde el 1 de octubre, pues que trabajen en lo que es el ejercicio de las mismas, que son transitorias y excepcionales,  y haga lo que tiene que hacer, que es restaurar la confianza de la militancia en los dirigentes, en un Congreso, nada más. Han transcurrido más de 3 meses avanzando poco en esa tarea.
No hay que seguir diciendo que toca “ponernos a trabajar”, eso llevamos haciendo siempre. Lo que toca es elegir una dirección política que guíe los pasos del trabajo. Engañarnos a nosotros mismos es decir que hay que empezar a trabajar en el proyecto político del PSOE, y no distraernos hablando de personas . Eso suena a broma a estas alturas. Y tenemos mucha tarea por delante para salir fortalecidos del Congreso. Hay que seguir hablando de cómo nos relacionamos con otros partidos, porque no tenemos mayorías, ni es previsible que las tengamos a corto y medio plazo. Pero queremos aplicar nuestras ideas y propuestas. Reconocer al otro es avanzar en la cultura democrática, lo que permitirá que, después, sea más fácil gobernar juntos para transformar la sociedad, con la fórmula que se establezca, que hay varias.

  • Con cierto desprecio, a los que defienden en el PSOE que se escuche la voz de la militancia se les acusa de asamblearios.

Nada de admitir que seamos asamblearios, pues respetamos a los órganos y sus funciones. Por supuesto, a la Asamblea del PSOE, que en cada municipio es el máximo órgano, cuando adopta una posición política y cuando vota en una urna secreta; también al Comité Federal, como órgano máximo de decisión y control. Pero el Comité Federal debe respetar a la militancia, o sea, a quien representa, y ofrecer fiabilidad, lealtad y seriedad.

Y allí, en el Comité Federal, desde diciembre de 2015, hubo silencios cuando debió haber palabras y argumentos. Se votó una cosa cuando quizá se pensaba otra. Hubo tacticismo, deslealtades, incluso, falsedad. Eso no se olvida y menos para lo que en el fondo fue, que era permitir el gobierno del PP. Que ganó las Elecciones, eso es evidente. Pero también las ganó en algunas Comunidades autónomas en el año 2015 y en ellas gobierna el PSOE en coalición o con la ayuda de otros partidos. Ese debate se tenía que haber planteado lealmente y solo dos personas, a mí me lo manifestaron y las quiero citar: Diego Hurtado, ex alcalde socialista de Baza, y Ernesto Ruiz, ex dirigente de UPyD… El resto creo sinceramente que prefería intentar gobernar, que fue lo aprobado por amplísima mayoría, o simplemente no dijo lo que pensaba. Y con esa actitud nos han defraudado, porque era un asunto extremadamente serio y complejo, para el presente y para el futuro del socialismo español.
  • Entre otros asuntos de vital importancia para el PSOE, habrá que definir las relaciones con Podemos.

Es necesaria una relación de mayor cercanía, que se base en comprender y asumir los porqués de su irrupción y existencia. Hay que distinguir entre sus dirigentes, adscritos y votantes. Es un debate profundo y serio, porque nos estamos jugando la hegemonía política de y en la izquierda.Y es muy serio, repito, porque para mucha gente, la política parece incapaz de encauzar demandas y soluciones. Hay desafección y rechazo. La esperanza puesta en la acción política, en términos generales y también particulares, va desapareciendo o disminuyendo. Vivimos momentos de  crisis de la democracia y de la representación. Y ante esa realidad, que es la que da origen a Podemos, no podemos despachar el asunto con un simple “son populistas”. Tampoco hay que mimetizarse con ese fenómeno, por supuesto, pero hay que entenderlo, analizarlo y empatizar, para convivir políticamente. Eso no quita que se critiquen mensajes de los dirigentes cuando es necesario, faltaría más. Y no dejar de recordar que fue una decisión de Podemos, no permitir el gobierno del PSOE en marzo de 2016. Esa decisión les pesará en el futuro.

  • Tampoco está muy clara la relación con los independentistas, cuando el PSOE ha sido un partido esencial para articular el Estado.

Evidentemente el PSOE ha sido, es y seguirá siendo esencial en la articulación territorial del Estado español. Con el PSOE gobernando, las movilizaciones nacionalistas eran escasas, porque predominó la idea de vertebración. Por tanto, se debe actuar con toda la serenidad, “no vamos a tirar a los nacionalistas al mar ni sacar los tanques al Paseo de Gracia”, si se me permite la expresión coloquial, como algunos desde la derecha quisieran. Podemos implementar estrategias de diálogo con quienes definen a España como “nación de naciones”. Y por supuesto huir del frentismo de Aznar que hasta dice que el PP tiene complejos, y no quiere ni iniciar el “deshielo” con Cataluña.

Hay que admitir que existe el sentimiento nacionalista. Para cada vez más gente, en según qué territorios, la ciudadanía se va equiparando a “identidad cultural”, y también la autollamada nueva política asume ese relato. Ahí está Compromís o las Mareas

Hay que trabajar sin desmayo, sin aprioris y sin españolismos trasnochados (que, por cierto, jamás estuvieron en nuestro ADN), pero con respeto y firmeza ante la defensa de la igualdad de todos y todas los españoles. Puede que el camino sea que el referéndum que piden los independentistas sea el referéndum nacional de la Constitución Federal y sea votado por todos y todas los españoles. Creo que no quedan muchos caminos más.
  • ¿No considera que el problema de fondo del PSOE puede ser el que afecta a todos los partidos socialdemócratas europeos, que tras proporcionar soluciones y materializar el estado de bienestar, no ha sabido dar respuesta a las demandas sociales de una nueva sociedad?

A la social democracia le debemos el haber alcanzado en el siglo pasado los mayores niveles de bienestar y desarrollo jamás conocidos. Para continuar así, debemos reinventar la socialdemocracia. Pero no cambiar los principios ni las ideas básicas, al contrario, asirlas con fuerza, y generar ideas para dar respuesta. Y tenemos ideas. Donde no parece haber ideas es en quienes solo dicen que “antes las ideas que las personas”, pero no explican qué ideas.

Y hablar, para solventar, de lo que preocupa, incluso, angustia, a la gente: empleo y perspectivas para la gente de todas las generaciones, salario mínimo interprofesional y un mínimo vital garantizado, Seguridad Social, pensiones, otra distribución del Presupuesto público, que atienda el futuro de la gente joven, etc… Con seriedad y responsabilidad, como han hecho (Bernie) Sanders en Estados Unidos y (Jeremy) Corbyn en el Reino Unido, que no son populistas ni lunáticos, sino socialdemócratas clásicos, y perfectamente actualizados a los tiempos, aunque no sean jóvenes, ni bien parecidos. Así el socialismo ganará crédito y se reforzará como opción política.
  • Y, entonces, ¿por dónde empezar para reinventar la socialdemocracia?

Lo primero, asumir que estamos asistiendo a la fase más dura y despiadada del capitalismo neoliberal, de modo que hay que intentar quebrar ideológicamente, su modelo económico, que se basa en tres principios, que esbozaré muy resumidamente: no más deuda, no más expansión monetaria y no al crecimiento económico bajo.
La socialdemocracia ha de intentar  regular y controlar a los monopolios. Apoyar desde el Estado la economía colaborativa. Trabajar para implantar la Renta Básica universal o similar y también,  incorporar  la digitalización de la economía para aumentar la innovación y la capacidad empresarial. Y ha de hacerlo como posición política nítidamente socialdemócrata española, europea y mundial.

Además, debemos afrontar los tres grandes retos de las sociedades actuales, como son el  cambio climático y sus consecuencias, que en Andalucía serán notorias en el futuro, pues aumenta el riesgo de desertización por la falta de agua. Y trabajar en la búsqueda de energías alternativas y limpias.

También el envejecimiento paulatino de la población y el impulso real y decidido a la Ley de la Dependencia y el tratamiento de la muerte digna. Y pensar en la cada vez mayor “población cuidadora” que se precisará y su capacitación profesional.

Y lo flujos migratorios y su repercusión en los derechos y obligaciones de la población.

Todos los retos anteriores, por cierto, contemplados en las Resoluciones de las últimas Conferencias y Congresos del PSOE, y formando parte de nuestra acción política allí donde gobernamos, como en Andalucía. Insisto, por tanto, en que no estamos ante un problema de ideas.
  • El hartazgo social hacia los partidos no deja de ser un descontento hacia el sistema. ¿La democracia está débil?

No podemos quedarnos solo en la tarea reformista institucional que, por supuesto, es imprescindible, tenemos obligatoriamente que conectar más con la realidad social y articular más democracia.

Debemos conectar y no denostar los movimientos sociales, teniendo más cercanía, y, más comprensión hacia ellos. Si existen, aunque para algunos son populistas,  es por algo. Y  en los asuntos serios y polémicos, las fuerzas políticas tienen que tomar partido, tener una opción y explicarla muy bien. Hay que estar con absoluta claridad a favor de determinados postulados y en contra de otros, nunca ubicarse en la indeterminación.

Y fortalecer los tres principios básicos de la democracia, que son, la limitación del poder, al nivel que sea; la representatividad de los dirigentes y representantes políticos; y la ciudadanía, con los derechos y libertades.

Reflexionar hoy sobre la democracia, y hacerlo dentro del PSOE, es “defenderla” de sus dos grandes enemigos: la obsesión de la “identidad”, nacional, étnica, religiosa, de un lado,  y el abandono a las fuerzas económicas que modelan el consumo masivo, como acertadamente señalara Alain Touraine.

Es fundamental en el mundo de hoy, el respeto a la discrepancia, como práctica democrática, que significa complementar, no dividir. El miedo a discrepar es un método de selección de la mediocridad. Y la llamada nueva política, por cierto, tiene bastante de eso, porque quieren borrar la discrepancia. Esa es ya una importante reflexión que debemos encarar.

Creo, sinceramente, que la debilidad principal de la democracia hoy en día es la despolitización de la economía y los problemas sociales, lo que se explica por la debilidad del pensamiento político y el poco compromiso de los partidos con análisis actuales y arriesgados, que hagan disminuir el “patriotismo de partido” y aumentar el patriotismo ciudadano.

  • En este escenario tan complicado, ¿puede ser Susana Díaz la solución del PSOE? Y en el supuesto de que así lo fuera, su posible marcha, ¿no dejaría debilitado a un Gobierno y una organización como la del PSOE andaluz?

No es momento de nombres, por supuesto que no. Ya se abrirá ese debate. Y cada persona deberá estar en el lugar que mejor sirva al conjunto. Andalucía aún tiene retos pendientes que afrontar, y el PSOE andaluz también, para con el conjunto del socialismo español. Como idea apuntaré que no es que algunas personas no nos sirvan para liderar el PSOE, en el caso de Susana Díaz es que nos sirve aquí. Para culminar la defensa del modelo de estado de bienestar. Creo que Andalucía es un reto político por culminar para Susana Díaz y para todos y todas nosotros y nosotras.

El papel del PSOE-A siempre ha sido el de equilibrio, moderador en el conjunto del Estado. Ese es el debate de las ideas. Y esa es la aportación y la contribución que se espera (y se desea) que hagamos desde el sur al conjunto del Partido. Además, de ser la que considero necesaria. Es fundamental mantener la fuerza del socialismo del sur para los tiempos que vienen, y ello precisa que no haya mudanzas en este momento.

  • Claramente se posiciona a favor de redefinir el modelo de partido del PSOE, pero ¿hacia dónde debe cambiar?

Es un hecho que el PSOE se ha alejado de buena parte de la sociedad, a tenor de los resultados electorales, y también de una visión diáfana de la realidad. Y que ese vacío lo han ocupado, en parte, otros partidos y movimientos sociales, mientras otra mucha gente sigue “esperándonos”.

Es imprescindible redefinir al PSOE. Partiendo de más protagonismo de lo local.  Hay que cambiar el modelo de partido, con más protagonismo territorial, más pegado al territorio, pues decisiones de nivel superior, influyen, y mucho, en la vida local. Se deben mejorar los mecanismos de interlocución y de coordinación política. Hay partido, desde luego que lo hay, pero debe ser otro partido, más útil por más abierto y permeable de verdad.  Con la confianza restaurada entre las bases y las direcciones. Con cada vez más ciudadanía militante para fortalecerlo, y cada vez más ciudadanía no militante para que sirva como herramienta de cambio.Y además, un modelo de partido que asuma la nueva realidad social. Existe, en bastantes sectores que antes votaban al PSOE, la sensación de que podemos estar ante un final de ciclo en el modelo de gestión de la Junta, que en realidad es un modelo de gestión ya pasado, en el que hay una cierta inercia de gobernar ahora como cuando en los años de mayorías absolutas. Se reacciona políticamente como en los años 80. Y no es tiempo de suficiencias, ni de autoafirmaciones. Tampoco de autoflagelaciones permanentes. Sino que son tiempos de menos burocracia y más política y más calle. De más diálogo y menos monólogo.

  • Supongo que, en esa crítica a la forma de actuar de la Junta que comenta, incluye la gestión de la fusión hospitalaria

Lo primero que hay que destacar es la enorme inversión de dinero público en el nuevo complejo hospitalario de Granada, toda una referencia asistencial, y desde luego, un motivo de orgullo para todos y todas las granadinos. A partir de ahi, creo que en el diseño y organización de la fusión hospitalaria ha habido fallos y disfunciones, que no tendrian que haberse dado, pero que se han reconocido por la propia Junta de Andalucía, al máximo nivel, y se están intentando solventar por la Consejería y la nueva Gerencia. Esperemos que la negociación en marcha, auspiciada entre otros, por el alcalde de Granada, sin estridencias pero con firmeza, y con el apoyo de todo el PSOE, ofrezca resultados lo antes posible. Y que, en efecto, la fase de monólogo dé paso definitivo a la fase de diálogo. En este caso, aplicable a todas las partes….

Los socialistas al frente del Gobierno de la capital granadina: ‘Igualdad, Servicios Sociales, Participación y Transparencia’

  • Ocho meses después de que el PSOE, por voluntad de todos los grupos, menos el PP, accediera al Gobierno municipal de Granada, parece que aún es necesario justificarlo.

Casi ocho meses después de la llegada del PSOE al gobierno de la ciudad, parece que es momento de analizar, con perspectiva, porque gobernamos en Granada. No lo es por haber ganado las Elecciones Municipales últimas. Tampoco lo es por haber prosperado una Moción de Censura impulsada por los Grupos políticos que decidieron “limpiar” el ayuntamiento de corrupción tras el estallido de la escandalosa “operación Nazarí” que salpicó de lleno al anterior gobierno del PP, puesto que uno de dichos grupos lo impidió. Y no lo es, tampoco,  por designio divino. Pero tampoco hay que estar justificándose por gobernar la ciudad.

El PSOE está en el gobierno de la ciudad de Granada y Paco Cuenca es alcalde de Granada, desde el 5 de mayo pasado,  porque pasó lo que pasó, un episodio gravísimo de corrupción y ante ello, no nos escondimos ni nos arrugamos, pese a la posición respetable, aunque quizá cómoda del resto, que dijeron, “te voto pero no me mojo en el gobierno”. Dimos un paso al frente y asumimos una responsabilidad que la ciudad se merecía. Y en este tiempo, se han dado pasos firmes para cambiar la situación. Cierto es que con escasa colaboración del resto de grupos. En fin, la nueva política a veces se muestra falta de capacidad de priorizar ante situaciones excepcionales, que demandan respuestas excepcionales.

Apelo y apelaré mil veces a la responsabilidad de la oposición hacia Granada. En estos 8 meses se gobierna de otra manera, más cercana. Y es mejor apuntarse a esas nuevas maneras, incluso para mejorarlas, que volver la espalda y no permitir el avance. Y mucho menos, volver a la etapa del PP. Se tienen que definir el resto de grupos, como está definido el PSOE, con sólo 8 concejales, que, por cierto, conforman un excelente elenco de trabajo, de seriedad y de cercanía, además de responsabilidad y saber hacer para afrontar una situación muy difícil, que fue la que nos dejó el PP tras 13 años nefastos de gobierno.

  • Tras la sorprendente aprobación de las Ordenanzas Fiscales, por la injustificada ausencia de dos concejales del PP, ¿es optimista sobre la aprobación del Presupuesto Muncipal, que evite una nueva prórroga? ¿A qué no debería renunciar el Gobierno socialista en un posible acuerdo con la oposición para que sean aprobados?

Lo primero que hay que resaltar es la nefasta herencia del PP, una absoluta ruina económica y una deuda brutal, sobre todo en servicios básicos, Inagra y Rober. Y además, un Capítulo de Personal, muy engordado por una nefasta planificación de los Recursos Humanos y un abuso de “enchufes” que se van consolidando como Gasto corriente y ordinario, lo que constituye una losa para la ciudad.

Para el PSOE, es importante plasmar en el proyecto de presupuestos, en la medida de lo posible, nuestro programa electoral y la coherencia de lo presupuestado con nuestras prioridades, lo que se viene a traducir,  en una politica de “poner orden en el personal”,  un diseño de la ciudad sostenible, amable y equilibrado entre todos sus barrios, y naturalmente, plasmar politicamente nuestras apuestas, básicamente Igualdad, Servicios Sociales, Participación y Transparencia.

En ese contexto, la aprobación de las Ordenanzas Fiscales en el Pleno de Diciembre, por la ausencia de concejales del PP, viene a demostrar la descomposición producida en este partido, incapaz de superar su pase a la oposición por la corrupción galopante en la que convirtió su gestión, de la que ahora parecen querer evadirse, sin ningún éxito, por cierto.
  • No inició con buen pie la Comisión Municipal Técnica de la Candidatura de Granada para ser la Capital Cultural Europea en 2031 por el rechazo de parte de la oposición a su composición. ¿Qué debe significar la candidatura para Granada, que además e reunir un potencial patromonial indudable, reúne lo mejor de las artes y de la música?

Ha de ser una gran apuesta para poner al día nuestras infraestructuras y nuestra agenda cultural. Aprovechar la Candidatura para buscar consensos institucionales y ciudadanos. Implicar a toda la gente, de todos los sectores culturales y ciudadanos en ese proyecto, para ir creciendo día a día. Y dentro de ello, y como seña de identidad fundamental, la “ciudad de la música”, aprovechar nuestra ingente cantera musical, y también propiciar algunos gestos, con marcado carácter simbólico, pero también gestos cargados de justicia, como un recocomiento y también un espacio de la ciudad a Enrique Morente, Jesús Arias y a 091.

El futuro político: ‘Seguir y seguir con más fuerza, para cambiar la sociedad para que sea más justa’

  • ¿Qué escenario personal vislumbra para usted?

Trabajaré, como siempre, por defender y compartir lo que digo y pienso, y porque todo el mundo lo pueda hacer en libertad. Ahí está el balance del trabajo hecho desde mi actual responsabilidad y desde todas las que he tenido. Las realidades, los hechos, los mecanismos de participación y debate que se han establecido, los proyectos consolidados, los valores defendidos y los resultados, también los electorales, que han permitido al PSOE gobernar la Diputación, además del Ayuntamiento.

Creo que se deben contrastar, y reconocer, las posiciones políticas y las formas de manifestarlas, siempre con participación, democracia y respeto. Pondré un ejemplo, hasta tres plataformas en las Primarias del año 2014 para la elección de Secretario general, hubo dentro de mi Comisión Ejecutiva Municipal (para apoyar a José Antonio Pérez Tapias, Eduardo Madina y Pedro Sánchez) y no pasa nada. Hemos convivido con plena libertad y respeto.  Sin una consigna, y cualquiera puede avalar lo que digo. La militancia tiene que sentirse respetada y valorada, pues así cumplirá mejor su papel democrático en la sociedad. Y los órganos ejecutivos, a coordinar el trabajo, marcar y compartir las estrategias políticas, y a ejecutar lo que se decida.

Veo y comparo con otras prácticas y realidades del PSOE, y sólo se me ocurre seguir y seguir con más fuerza, para cambiar la sociedad para que sea más justa. Desde donde digan mis compañeras y compañeros, como siempre, pues ellos y ellas tienen que ser activos, participativos y críticos. La militancia debe ser constructiva y decisiva. Y debe contar con los referentes políticos que libremente decida.

Y eso sí, el PSOE del futuro en el que yo quiero seguir colaborando para construir, debe basarse en una militancia activa, responsable  y decisiva. Que transmita coherencia a su entorno. También sin ostentar ningún cargo público, como puede ser mi caso. Llevo año y medio sin ostentar cargos públicos institucionales, por decisión propia y por coherencia con el principio de limitación de mandatos. Eso no significa, en modo alguno, abandonar la política, de hecho he sido candidato al Senado por el PSOE sin resultar elegido. Significa asumir otras perspectivas, “ver los toros desde una cierta barrera” un tiempo, después de haber toreado, contrastar la experiencia institucional con otras realidades, y estar muy preparado por si nos toca volver a torear. Sin prisa, pero sin pausa.
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