El alcalde ahoga con los impuestos a los bares del Zaidín
24 marzo 2010 | Categorías: Ayuntamiento, En Portada, Zaidin |
El Grupo Municipal se ha reunido con propietarios de los bares del Zaidín para abordar la subida “desorbitada de los impuestos municipales”. El concejal responsable del Zaidín, Isidro Olgoso, denunció que desde que gobierna el alcalde, José Torres Hurtado, el Ayuntamiento ha subido la tasa por instalación de terrazas en la calle más de un 400%, lo que “tiene literalmente ahogados a los propietarios de estos negocios”.
Olgoso recordó que en 2005, el alcalde modificó la calificación de las calles dentro del callejero fiscal y “en el Zaidín modificó la categoría de calles como Doña Rosita, Margarita Xirgut de tercera a primera categoría, lo que supone que poner mesas en la calle cueste lo mismo que ponerlas en Plaza Bib-Rambla”. El edil del PSOE detalló que de 50 euros que se pagaba por mesa en 2005, ahora tienen que pagar más de 200 euros, una cantidad, que a su juicio, es “un abuso y un robo para el pequeño y mediano comercio que no puede hacer frente a esta cantidad”.
El socialista apuntó que muchos bares han preferido dejar de instalar mesas en la calle e “incluso prefieren irse con el dinero que se ahorran de vacaciones, porque el gasto no se rentabiliza”. Para el concejal, la política del alcalde está mermando “sustancialmente el negocio de la hostelería en el Zaidín y otros barrios, como La Chana, donde se produce la misma situación por el afán recaudador del un equipo de gobierno que sólo piensa en hacer caja”.
Olgoso exigió a Torres Hurtado una rectificación “inminente del callejero fiscal” que también afecta a la tasa de basura, los vados y el resto de impuestos que tienen “totalmente hundidos a los barrios humildes de la ciudad”. El edil insistió en la idea de que “este alcalde no tiene en cuenta a los barrios y aunque pagan los mismos impuestos que las calles del centros los servicios que reciben son de tercera categoría”.
El Grupo Municipal Socialista insistió en la idea de que el PP tiene que hacer una “redistribución equilibrada de los recursos municipales y no primar las zonas ricas a coste de los barrios pobres que tienen que pagar impuestos desorbitados sin justificación alguna”.



































