El alcalde y la subida de la contribución
24 agosto 2009 | Categorías: Tribuna de Opinión |
Miguel Ángel F. Madrid | Secretario de Política Sectorial PSOE Granada
Arenas está muy enfadado. La ayuda a los desempleados los convierte en personas ociosas, en seres acomodados que dejan de buscar trabajo. En España, pues, tendríamos que aprender de Bush: Bajar los impuestos a los ricos para estimular la economía, y bajar, aunque muchísimo menos, los impuestos al resto de la población para incitar el consumo. Después, el mercado repartirá suerte, pero resulta que la suerte siempre cae del lado de los que más tienen, de modo que los pobres sean cada vez más pobres y, además, sin asistencia sanitaria, sin vivienda o sin cualquier otra política social. Por eso está enojadísimo con los socialistas despilfarradores. Sin embargo, Arenas, y esto es lo sorprendente, no se muestra molestísimo con el alcalde de Granada, Torres Hurtado. Molestísimo por subir los impuestos en general y la contribución urbana (IBI) especialmente. Claro, el alcalde se lo puede permitir porque es de los buenos. Los otros son los malos malísimos. Los otros generan vagos y el alcalde representa la expresión máxima del cariño que nos tiene a la ciudadanía; él, que se sacrifica por nosotros; él, que lucha por nosotros frente a todos los que nos maltratan; él, que nos aprieta a todos sin distinción el pescuezo, pero siempre con delicadeza, sólo se trata de un apretón al bolsillo.
Cuando nuestro alcalde ganó las elecciones prometió que llevaría a cabo el ideario que, desde Spencer, ha cambiado poco para la derecha, sobre todo la española: Bajaría los impuestos y contendría el gasto porque los socialistas eran unos derrochadores. Pero miente, como cuando dice que toda la deuda municipal se debe a la crisis, porque ya entre 2003-2007, el gasto municipal subió un 69% y en el año 2005 subió la contribución un 30%. Claro que si pedimos explicaciones, el alcalde corta por lo sano y echa la culpa a la deuda que heredó de los socialistas. Pero también miente, y lo sabe, lo cual no es ético. Pero la derecha es así, son mentirijillas de nada.
Esta subida del IBI tan brutal que ahora nos presenta el alcalde le viene muy bien al consumo que debe estimular la economía granadina, pero como dice el PP, supone una intolerable chapuza para el conjunto del país. Ya se sabe que lo que es bueno para España y Andalucía, es mezquino para el alcalde y para su Granada.
Le viene la subida muy bien a los vecinos y vecinas de los barrios de La Chana, del Zaidín, del Barranco, de la Lancha de Cenes, de Cartuja, de Rey Badis, del Albaicín…En suma, a todas aquellas personas que, en estos momentos, tienen grandes dificultades para salir adelante. Por eso, no son necesarias las ayudas públicas. Como se sabe, esto es una jungla y el más fuerte sobrevivirá.
Lo peor es que la subida del IBI sólo busca paliar el déficit que el alcalde ha generado en el ayuntamiento. Nada nos será devuelto en forma de mejores servicios, de políticas públicas como ejemplo de solidaridad en momentos como los que vivimos. Y es que Granada tiene 43 millones de euros de deuda. Además, el patrimonio puesto en venta no se vende, aunque dicha venta se consideró un ingreso para 2009. Por tanto, les invito a que hagan unas sencillas cuentas porque no hay que ser economista para sacar conclusiones por este desaguisado en que nos mete el alcalde con sabor a subida de impuestos y tarifas.
Publicado en La Opinión de Granada. 24 de agosto de 2009



































