El metro mueve a 25.000 pasajeros al día.

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En su primera semana de explotación comercial transportó a casi 175.000 granadinos | Las cifras corroboran la «gran acogida» del nuevo medio, aún con margen de mejora en los tiempos y ajustes por resolver

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El metro transportó a 174.359 pasajeros entre el jueves 21 de septiembre, cuando abrió sus puertas al público, y la noche del pasado miércoles. En términos cualitativos, la cifra global de viajeros se traduce en «éxito, satisfacción y gran acogida». Son las palabras con las que la Junta de Andalucía calificó ayer el balance de la primera semana de funcionamiento de la infraestructura. Superado el ‘boom’ de la jornada inaugural y la afluencia masiva de un fin de semana en el que coincidieron dos eventos, las cifras empiezan a reflejar el volumen de pasajeros que utilizarán el metro en su día a día. La media es de 25.000 viajeros por jornada, un dato que crecerá, según las estimaciones de la administración autonómica, a medida que aumente la frecuencia de paso de los trenes y se reduzca el tiempo de viaje. El objetivo es alcanzar la media de 30.000 pasajeros diarios en el primer año de funcionamiento.

Trabajadores y estudiantes han incorporado el nuevo medio de transporte a su rutina a lo largo de la última semana. Lo demuestran los vagones abarrotados durante toda la mañana y en las horas punta de la tarde. Y también da buena cuenta de ello el reparto de la demanda entre las paradas ‘neurálgicas’. Recogidas, Caleta y Méndez Núñez son las más ajetreadas. Por debajo del podio de afluencia están la parada ubicada junto al centro comercial Nevada -desbordada en la tarde del pasado viernes-, las cabeceras de línea en Albolote y Armilla, así como la dársena próxima a la estación de autobuses.

La media de pasajeros en estos primeros días de apertura comercial ha superado las expectativas. En parte, gracias al gentío que utilizó el metro durante el fin de semana para desplazarse el sábado al Nuevo Los Cármenes, con motivo del encuentro entre el Granada y el Córdoba C.F., y el domingo a la procesión de la Virgen de las Angustias. Tras una jornada inaugural con 23.500 pasajeros -hay que tener en cuenta que el metro abrió cinco horas menos de lo habitual-, el sábado subieron a los trenes 35.015 y el domingo 31.940.

Estos son los datos ‘oficiales’ recogidos por las validadoras. Pero lo cierto es que el montante es superior: hubo quien viajó sin pagar. Ante las aglomeraciones, Metro de Granada decidió flexibilizar el acceso a los trenes «para garantizar la fluidez en el tránsito de los usuarios». Así, los revisores no empezaron a trabajar hasta el lunes, «una vez recuperada la normalidad».

En estos primeros días de rutina -lunes, martes y miércoles- el total de usuarios por jornada ha superado los 22.000, montante que «no recoge aún todo el potencial y expectativa de uso de las paradas ubicadas en los dos campus de la Universidad de Granada -Fuentenueva y Parque Tecnológico de la Salud- que a partir de octubre se irá consolidando».

Con este informe sobre la mesa, la Junta se pronunció ayer en términos de «absoluta normalidad, sin incidencias reseñables y un alto grado de fiabilidad en términos de tiempos de viaje y frecuencias de paso». El tiempo total del trayecto, como pudo comprobar ayer IDEAL, se sitúa en torno a los 53 minutos. Los trenes suelen acercarse a las paradas con una frecuencia de entre 10 y 11 minutos.

Y es aquí donde los responsables del metro ligero fijan el margen de mejora: el objetivo es alcanzar una frecuencia de paso cercana a los 8 minutos. Este logro contribuiría a desatascar los trenes en los instantes de mayor aglomeración. A través de las redes sociales, los usuarios manifestaron sus quejas por el barullo del viernes noche en la parada del centro comercial o el sábado tras el partido de fútbol: los trenes no daban abasto. En la fase de comprobaciones se puso a prueba una configuración de los vagones que podría entrar en juego en estos casos. Consiste en unir dos trenes para dar servicio en un mismo viaje hasta a 500 usuarios, algo que, de momento, no se ha probado con pasajeros.

No es la única queja: tras una semana de funcionamiento comercial aún quedan algunas cuestiones por resolver. La que más reclamaciones ha levantado afecta al bolsillo. Pongamos un ejemplo: un pasajero accede a una estación subterránea, ‘pica’ su billete al entrar para pasar por las puertas de cristal y luego, por error, vuelve a pasar la tarjeta por una máquina del interior. La máquina le cobra de nuevo, aunque no debería ser así.

Puede ocurrir incluso un ‘triple cobro’, en el hipotético caso de que este viajero se baje en otra parada subterránea. Para salir por las puertas de cristal hay que acercar la tarjeta a una validadora que, por error, vuelve a cobrar en determinadas tarjetas expedidas. En el primero de los casos, a la espera de solución técnica los ‘metroguías’ piden a los usuarios que no piquen sus títulos de transporte por segunda vez en el interior. Con respecto al segundo, los usuarios pueden presentar sus reclamaciones para que el dinero les sea devuelto en la oficina de información -parada de Recogidas- o a través los formularios disponibles en la web del Consorcio Metropolitano de Transportes.

Sin paneles ni tarjetas

Otra de las quejas recurrentes tiene que ver con el sistema de información al pasajero: los paneles situados en las paradas subterráneas y las dársenas en superficie no informan aún acerca del tiempo que falta para que llegue el tren. La Agencia de Obra Pública responde que esto «se implementará en breve», cuando el metropolitano alcance los índices de tiempo de paso fijados como meta. Algo que, por el momento, carece de horizonte temporal. Asimismo, se ha detectado alguna reclamación por el escaso volumen de la megafonía en el interior de los vagones, o la descoordinación de los mensajes de llegada a parada.

En las máquinas expendedoras no está aún disponible -ni lo estará hasta dentro de unas semanas- el pago con tarjeta de crédito. Ni es posible comprar tarjetas rígidas en todas ellas: sólo se venden en Albolote, Armilla, Estación de Autobuses y Estación de Ferrocarril y Recogidas. Además, hay bonos como el mensual o el ‘plus 45’ que todavía no están operativos. En determinados momentos a lo largo de la semana, las máquinas han vuelto a lucir el aviso de ‘fuera de servicio’ que aparecía antes de la apertura del metro. Un problema que, como han insistido a través de las redes sociales del metropolitano, tiene que ver con la falta de cambio y se solventa sobre la marcha.

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