El PP se pone ahora guerrero
15 mayo 2009 | Categorías: Tribuna de Opinión |
José Antonio Aparicio – Secretario de Ciudades de la C.E.P.
Hay que ver como cambian las cosas y con qué rapidez, aunque en el ardor guerrero del PP granadino (infantería pura) lo mismo tiene su explicación: no hace ni un mes que su concejal de Cultura en Granada, señor García, desistió de seguir poniéndose flamencos, dimitiendo de su compromiso formal con la Fundación Mario Maya y despachando por segunda vez de La Chumbera a Mario Maya y a su Centro Flamenco de Estudios Escénicos. Curiosamente -o más bien no- en este caso no salieron al escenario plataformas reivindicativas, ni siquiera un par de voces o tres. Seguro que también tiene su explicación.
La semana pasada y con los altibajos propios de asuntos de este tipo estaba a punto de ultimarse en uno u otro sentido, y esperemos que en el mejor, la negociación entre la Diputación y la familia Guerrero para la renovación del contrato habido entre ambas durante diez años para el depósito y exposición de las 60 obras (40 en lienzo y 20 en papel) del denominado Fondo Guerrero en el centro comprado, adecuado, dispuesto y dotado de financiación para su funcionamiento a tales efectos y que lleva su nombre.
García, el mismísimo y cultísimo señor que acababa de desprenderse de la camiseta flamenca, decidió sustituirla por la guerrera del arte contemporáneo, no dudando ni un segundo en terciar y, fingiendo sin embargo cínico respeto a la negociación, mojó sopa. Del modo que sabe hacerlo, claro. En primer lugar dio por no ocurrido el fraude de confianza (lo que elegantemente calificó la Fundación Mario Maya como “fragilidad de palabra del señor García”), que, visto lo visto y tan cerca, puedan generar sus promesas y otorgarse a su palabra. En segundo lugar ofreció todas las instalaciones y edificios municipales adecuados, es un decir.
Su tercer ofrecimiento era todavía más consistente: protagonizar la creación de una fundación con la que pedir que otros vengan y pongan cuartos. No aclaraba si parte de los euros que pusieran los demás habría que dedicarlos antes que a nada a sufragar las obras de acondicionamiento de los espacios ofrecidos, si es que lo permitían. Más que nada porque el ayuntamiento de la capital está tan sanguijuelo que apenas si llega cada mes (y por ahora) a pagar por sí y a transferir a sus organismos autónomos el importe líquido de la nómina.
Abierto ardorosamente guerrero en cuerpo y alma a las artes plásticas contemporáneas, ofrecía en primer lugar el Cuarto Real de Santo Domingo, al que le quedan cinco años de obras y que, en caso de poder adecuarlo a espacio museístico (que lo dudo), habría seguramente que vaciar su interior, aunque no aclaraba el docto concejal si permanecería o no la ´qubba´ nazarí del siglo XIII, principal justificante de su valor. Claro que mientras tanto debería hacerse cargo del depósito de la obra en lugar apropiado.
Tampoco de todo eso dice nada, probablemente porque pensaba endosárselo a los invitados. Ofrecía en segundo lugar el saldo de inmuebles que, puestos a repetida subasta, no ha vendido todavía (casas de Agreda, Santa Inés y San Matías, y que se ponga en situación de ´prevengan´ la Asociación de la Prensa, porque lo mismo se desdice y les requisa la casa de Rey Soler), que, además de que difícilmente podrían servir como espacio museístico (una, que no conozco con detalle, la de Agreda, quizá más que las otras, que seguramente ni tirándolas y aprovechando el solar), a todas habría que someter a obras de reforma y acondicionamiento, también probablemente en su ánimo por cuenta de los invitados.
Y por último desbarraba, ofreciendo el Auditorio Manuel de Falla, que también está en obras y que, al margen de un corralito expositivo con posibilidad de guarecer algo pequeñito entre rejas, el resto es la antesala de entrada al auditorio propiamente dicho y lugar de charla y de espera mientras hacen pipí los amigos en los descansos. Se le olvidó ofrecer con parecidas características el vestíbulo de la Estación de Autobuses (o sus andenes) y la explanada del Palacio de Congresos.
No era sin embargo cosa aislada de la Sereco (militarmente sección de reconocimiento), sino toque de generala y zafarrancho de combate, ordenados por el furriel Pérez. De ahí que, pareciendo haber detectado veta, tocara el relevo al grupo del PP en la Diputación, cuyo portavoz, el señor Robles, alcalde Güéjar Sierra (2.986 habitantes y gran metrópoli frente a Caniles que tiene 4.956), se apresuró ayer a solicitar un pleno monográfico y extraordinario sobre el Fondo Guerrero.
Porque no tengo poder ni influencia suficientes, pero si los tuviera lo convocaría más pronto que tarde. Es más le pido fervientemente al señor Caler, presidente de la Diputación, que no lo eche en saco rato. Al contrario, que lo programe y, por favor, no en el salón de plenos, sino en la sala más grande del Palacio de Congresos, con tal de no privar a nadie del gozo irrepetible de ver leer en vivo y en directo al hombre de Güejar docta disertación sobre José Guerrero, el color, el arte abstracto y surrealista, las Escuela de Nueva York, la Actión Painting? Y más todavía en los turnos de debate, los de sin los papeles que yo sé bien quien le escribiría? Sería maravilloso.
Es más, vista su proximidad, me atrevo a sugerir que se lo ofrezca gratis al Ayuntamiento para su programación baratica de Corpus como el más excelso espectáculo de variedades, lo nunca visto. Y que sea en el Palacio de Congresos, sobre todo porque el evento arrepistado ocurra en el mismo lugar para el que José Miguel Castillo, entonces concejal de Cultura con Antonio Jara, gestionó la adquisición de no recuerdo bien si una pieza o dos de José Guerrero y rememorar, con muy poquita memoria, nada de histórica, el ´pollo´ que montó entonces el PP por semejante gasto para semejante obra y autor. Que así sea, por favor. Eternamente agradecido. Ovación.
Publicado en La Opinión de Granada. 14 mayo 2009



































