El PSOE de Granada cierra con Alfonso Guerra el ciclo de charlas de sus 125 años.

El ciclo de conferencias organizado para celebrar los 125 años de la agrupación socialista de Granada se cierra con llenazo con la presencia de Alfonso Guerra

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Guerra, número dos del PSOE durante los mandatos de partido y gobierno de Felipe González,  estuvo ayer en Granada. El ciclo de conferencias organizado para celebrar los 125 años de la agrupación socialista de Granada se cerraba ayer tarde con llenazo con su conferencia.

La sala de la Biblioteca de Andalucía, con capacidad para unas 150 personas, estaba llena media hora antes del inicio de la conferencia, que despertó un gran interés entre militantes y simpatizantes socialistas .

Sobre la hora, las siete y media, aplausos y en pie. Chema Rueda, Alfonso Guerra y Antonio Claret. Es una caravana de canas, saluditos y guiños con la primera fila, donde se ve al presidente de la Diputación y a Teresa Jiménez.

Toma la palabra Chema Rueda, que cuenta que esta intervención de Alfonso Guerra es la que cierra el presente ciclo que recuerda «la andadura de una organización centenaria que hace carne una vieja aspiración que dice que las ideas y valores se defienden mejor de forma unida».

Por su parte, Antonio Claret explica al presentar a Alfonso Guerra que «cuando me pidieron organizar este aniversario pensé que deberíamos recuperar nuestra memoria».

«No seré breve»

Si algo quedó claro tras los ochenta minutos de intervención es que Alfonso Guerra sigue siendo Alfonso Guerra. Sus palabras recorrieron la historia centenaria del PSOE y de la agrupación de Granada que ayudó a formar. No fue una arenga sino un discurso construido que recordó los valores de ser socialista para transformar la realidad social y afrontar los nuevos retos de la sociedad que pretende cambiar. Dijo, nada más comenzar, que no iba a ser breve y no lo fue. Cito a Jean-Jacques Rousseau y a John Maynard Keynes, a Fernando de los Ríos y a Machado y con ellos de la mano dio una lección magistral de la historia del socialismo en España según sus fases históricas. Desde su fundación por Pablo Iglesias hasta los actuales retos que plantea el futuro.

Tuvo frases memorables, que al público asistente les refrescó la memoria y les buscó las ganas. Por ejemplo: «Creo en la utopía porque es una verdad prematura. No ha llegado pero va a llegar». «La persecución implacable durante el franquismo forjó un partido preparado para la recuperación democrática».

Más ejemplos. «Para un socialista los problemas no se acaban nunca. Cuando se resuelve uno aparece otro». «Ya no se estudia Filosofía ni Literatura. Nos han sustituido a los filósofos por cocineros. ¿Se puede entender el mundo desde la gastronomía? Hay que combatirlo».

Tras recorrer la historia del PSOE para remarcar sus valores y sus logros en la transformación de la sociedad española, reconoció que «estamos en una etapa muy difícil para el socialismo en el mundo porque los factores objetivos dan lugar a una situación nueva». «En el s. XIX y XX el enemigo era el empresario explotador. Hoy hay que hacer causa común. Hoy el explotador son los grupos financieros».

Y más. «Antes el opio del pueblo era la religión, ahora es la información y la falta de conocimiento (…) donde ganan los demagogos, los populistas».

Describió España como «un país autodestructivo, y como siempre se ha dicho que el PSOE es el partido que más se parece a España, ya se está viendo». E insistió: «Ya en el s. I se decía que el español guerreaba y cuando no encontraba el enemigo fuera, lo busca dentro». «Buena definición de España y tal vez de nuestro partido».

De las pocas ideas de su larga conferencia en las que se refirió a la situación actual del partido sí hubo una para dejar clara su postura: «Los socialistas no pueden permitirse problemas de disciplina democrática», algo que todos entendieron.

Terminó Alfonso Guerra con una declaración de amor: «No se trata solo de reconquistar el poder sino de reconquistar el apoyo de los ciudadanos para cambiar. Por eso en Granada desde hace 125 años y desde 1879 en España, los socialistas podemos sentirnos orgullosos»

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