Fernando de los Ríos Urruti
1 junio 2009 | Categorías: Tribuna de Opinión |
Antonio García Claret
Iniciamos hoy en el Nuevo Centro Cultural CajaGRANADA un ciclo de conferencias dedicado a la memoria de don Fernando de los Ríos Urruti, probablemente el intelectual de más fuste del socialismo español. Este año 2009 se cumplen 130 años de su nacimiento, 90 de su elección como diputado y 60 de su muerte.
Don Fernando de los Ríos nació el 8 de diciembre de 1879, se presentó por primera vez a las elecciones a diputado en 1918, dentro de la candidatura de coalición anticaciquil ´Solidaridad granadina´, no consiguiendo el escaño. Quedó en quinto lugar.
En 1919 tras los graves incidentes de los impuestos sobre los consumos de febrero, que se saldaron con dos muertos y un enorme escándalo nacional, se convocaron elecciones para el 1 de junio. Durante la campaña, en el mitin del 21 de mayo en la Plaza de Toros, prometió que se incorporaría al Partido Socialista si alcanzaba el escaño.
Celebradas las elecciones el 1 de junio de 1919, fue el candidato más votado. Siendo el primer representante socialista de Granada y de Andalucía en el Parlamento y el único hasta la llegada de la II República. Se debió afiliar al PSOE en los primeros días de junio, por lo que también en estos días se cumple su aniversario.
En aquellas elecciones obtuvieron escaño sólo seis socialistas, Pablo Iglesias y Julián Besteiro por Madrid, Teodomiro Menéndez y Andrés Saborit por Asturias, Indalecio Prieto por Bilbao y Fernando de los Ríos por Granada. Durante el debate sobre la III Internacional el PSOE le envió a Moscú, con Anguiano, para entrevistarse con los dirigentes comunistas, de ese momento data su pregunta a Lenin: ¿Y la Libertad? Que el ruso contestó ¿Libertad, para qué?. Libertad para ser libres, protestó el español. Su informe fue decisivo para que el PSOE se mantuviese fuera de la órbita comunista. Relató su experiencia en ´Mi viaje a la Rusia sovietista´.
Otro libro suyo de 1926, ´El Sentido Humanista del Socialismo´, está considerado como la mayor contribución intelectual española al debate teórico sobre el socialismo, una aportación por otra parte tan escasa como señaló Araquistain. Opuesto a la dictadura de Primo de Rivera renunció a su Cátedra que recuperaría al caer la dictadura. Participó en el Pacto de San Sebastián y al llegar la República ocupó sucesivamente las carteras de Justicia, Instrucción Pública y Estado en el Gobierno de España.
Como ministro de Justicia dispuso una política penitenciaria más justa, restableció el jurado popular y desarrolló una política de igualdad de la mujer, preparando la base para una Ley del divorcio, reestructurando los cuerpos judiciales del Estado y colaborando en la reforma agraria. Como ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, por su parte, Fernando de los Ríos promovió una intensa y perdurable política cultural en España. Potenció enormemente la educación primaria, creando hasta diez mil nuevas escuelas, además de potenciar la figura del maestro ante todos los estamentos de la sociedad.
Además, llevó la cultura hasta los lugares más recónditos de España, haciendo efectivamente posible que todas las personas que quisieran pudieran tener acceso a una formación cultural de calidad, de la que el lorquiano Teatro de la Barraca serviría como perfecto ejemplo.
Desde su puesto de embajador de España en Estados Unidos, durante la Guerra Civil, defendió diplomáticamente la causa de la España constitucional y republicana, viéndose obligado a permanecer en el exilio hasta su muerte sin haber podido volver nunca a su país.
Por extraña coincidencia, don Fernando murió en Nueva York, el 31 de mayo de 1949, con lo que también se cumplen 60 años de su fallecimiento.
En 1980 sus restos volvieron a España y, en un emotivo acto, fue enterrado en el cementerio civil de Madrid cerca de su maestro Giner.
Una de las personas que mejor conoce Granada, el que fue su alcalde, Antonio Jara, dice que Granada es tierra de silencios, y cuando éstos se rompen resulta difícil “distinguir las voces de los ecos”. Se acude al silencio para fragilizar la memoria procurando el olvido.
Así se trató de hacer con don Fernando durante muchos años, el silencio en torno a él sólo se rompió con la vuelta de la democracia. Desde la transición, conferencias y seminarios han recuperado su obra política y científica.
Más lenta ha sido la recuperación de su presencia en la ciudad. En 2005 el Ayuntamiento a instancia nuestra cambió el nombre a la antigua carretera de Armilla, pasando a llamarse Avenida Fernando de los Ríos, y ese mismo año CajaGRANADA erigió un monumento a su memoria, consistente en una estatua de bronce de 3,5 m. de altura y un granado geométrico de 5,5 m., obra de los artistas José Manuel Darro y Alejandro Muñoz.
Tratamos de abrir brechas en el olvido, de recuperar la memoria de una persona que sintetiza en su vida y su obra un período histórico de España.
Publicado en La Opinión de Granada. 1 junio de 2009-06-04



































