Granada deja de ser la capital del botellón.

ideal.es
Las denuncias por beber en la calle bajan, los servicios extras de policías también y apenas suben las quejas por las fiestas en casas particulares

Ayuntamiento Distritos Ronda

Hay dos fechas claves en el calendario, el 1 de noviembre y el fin de semana del 25 y 26 de marzo, que han servido de termómetro a la ciudad de Granada para medir la temperatura del botellón, para conocer de primera mano si el cierre del botellódromo el pasado mes de septiembre iba a desplazar esta manifestación festiva a otras zonas de la capital granadina. Y no, el termómetro no marca fiebre, no se han detectado macrobotellones y con el respaldo de lo visto hasta ahora se puede decir que Granada ha dejado de ser la capital española del botellón.

«Nosotros lo veníamos diciendo desde hacía muchos años, el cierre del botellódromo era necesario. Era una vergüenza ver las imágenes en la televisión de miles de jóvenes bebiendo de forma bestial. Se ha cerrado y no ha pasado nada. Bueno, sí ha pasado. Los bares de Pedro Antonio de Alarcón viven un nuevo apogeo y en las calles no se ven problemas de botellón». Las palabras son de Antonio García, el secretario general de la Federación de Hostelería de Granada, quien insiste en el daño a la imagen de esta ciudad como referente turístico que le ha hecho el botellón durante muchos años.

La Policía Local de Granada también ha notado bastante esta evaporación de los macrobotellones en la capital granadina. «No tenemos botellódromo, no hay macrobotellones. Nos podemos encontrar pequeños grupos de cinco, diez o quince personas algunos fines de semana en zonas muy concretas que se disuelven y poco más», señala el portavoz oficial de este cuerpo armado. Tras el cierre del botellódromo, se mantuvieron los servicios extraordinarios de los agentes hasta el mes de diciembre en aras de disuadir las concentraciones de adeptos al botellón que se venían reuniendo a espaldas de la escuela universitario de Trabajo Social, en Puente Verde, Jardines del Triunfo o en el Huerto de Carlos, entre otros lugares. Sólo citar dos ejemplos: en los meses de enero, febrero y marzo del presente año la Policía Local de Granada ha gastado en servicios extraordinarios 2.932 euros y en el mismo periodo de 2016 un total de 15.500 euros. Sin contar los 900.000 euros gastados año tras año en la limpieza de las toneladas de basura esparcidas por el botellódromo.

Si existía un temor grande tras el cierre del botellódromo era que resurgiera el fenómeno por otras esquinas de la ciudad que podían verse empapadas en alcohol para preocupación de los vecinos. Al menos, las denuncias impuestas por la Policía Local desde el cierre de este recinto demuestran todo lo contrario. Si se toma de referencia el periodo comprendido desde el cierre del botellódromo, el 3 de septiembre de 2016, hasta diciembre, incluido ese mes, y el mismo periodo de 2015, cuando miles de personas se concentraban en el recinto próximo a Hipercor para celebrar el botellón, los datos ponen de manifiesto la actual realidad: 558 denuncias por consumir alcohol en la vía pública frente a las 443 del mismo periodo en 2016. Esa clara tendencia a la baja también se manifiesta en las denuncias presentadas en los meses de enero y febrero de 2017 frente al mismo bimestre de 2016: 75 frente a 209 respectivamente. Desde finales del pasado ejercicio, la Policía Local se vale de sus servicios ordinarios para cubrir los fines de semana. No hacen falta los habituales refuerzos de diez policías para las noches de los viernes y sábados. Ahorro en limpieza y en servicios extraordinarios de la Policía Local, es decir, ahorro para el bolsillo de los granadinos.

El Albaicín es uno de los puntos más calientes de las concentraciones de jóvenes de botellón, principalmente, en los meses de verano. «Aquí vemos pequeños grupos en sitios como el Aljibe del Zenete, Placeta de Carvajales o Plaza de Victoria, sin olvidar el Huerto de Carlos. No es lo que teníamos hace años, pero estos grupos se dejan ver por ahí sin ser muy numerosos como sí ocurría hace años. Pero las características de este barrio, por sus calles estrechas y casas en las mismas plazas hace que el efecto del ruido se multiplique originando molestias entre los vecinos». Lola Boloix es la presidenta de los vecinos del Bajo Albaicín y pide más presencia policial de agentes a pie en esta barriada.

Fiestas en casas

Desde el cierre del botellódromo, una de las concentraciones más nutridas de gente detectada en Granada en torno a un botellón fue localizada en el Cerro de san Miguel hace un par de meses, cuando unos doscientos jóvenes se juntaron en la zona próxima las cuevas para celebrar una fiesta con música y alcohol. Tras personarse en la zona la Policía Local, la concentración fue disuelta. Pero, ¿dónde van a hora quienes antes eran adeptos al botellódromo? «Tampoco ha sido tan traumático. Quienes vivimos en pisos hacemos más fiestas y cuando llegan las doce, te vas a tomarte una cerveza por Pedro Antonio de Alarcón o te subes a Plaza Nueva. Muchas veces nos llevamos una petaca y por el precio de una cocacola te sirves un cubata. En otras ocasiones, nos vamos a una discoteca de Las Gabias que nos pone autobuses y regresamos de madrugada. Allí vamos con botellas y nos las bebemos antes de entrar. También a veces escogemos otros sitios en la calle, escondidos y con buenas vistas sobre Granada donde nos tomamos unos litros», señala Isidoro García, estudiante universitario.

La Policía Local sí ha detectado un ligero incremento en el número de avisos telefónicos por fiestas en pisos. Así, si de septiembre a diciembre de 2015 se registraron 322 avisos de vecinos por ruidos en viviendas. En el mismo periodo de 2016 fueron 398. «Cuando acudimos a los pisos siempre buscamos a un responsable y, en el caso de que no abran la puerta, es el arrendador del inmueble el último responsable y a quien buscamos para que dé cuenta de lo que está sucediendo. También nos estamos encontrando con muchos caseros que deciden poner una cláusula en el contrato de alquiler de la vivienda prohibiendo la celebración de fiestas en el piso», advierte el portavoz oficial de la Policía Local de Granada. Estas llamadas de quejas han descendido en los meses de enero y febrero, apenas 75, frente a las 98 del mismo bimestre de 2016.

«Ahora estamos notando más gente en los locales de copas nocturnos, principalmente, en Pedro Antonio de Alarcón. El botellódromo ha durado lo que ha durado, pero el tiempo al final nos ha dado la razón. Había que tomar una decisión valiente y se ha adoptado a tiempo. Todos hemos salido ganando y la ciudad no se ha visto resentida por el esparcimiento de botellones por las calles», concluye el presidente de la Federación de Hosteleros.

Por su lado, el portavoz de la Policía Local asegura que en la ciudad no hay problemas serios de botellón y mucho menos de macrobotellones. Lo cual ha conllevado un ahorro importante en gastos de limpieza (900.000 euros anuales) y de servicios extraordinarios de la Policía Local, que en 2015 supusieron 60.605 euros y en 2016 un total de 106.398 euros, frente a los 2.932 euros de los tres primeros meses de este año. Y lo mejor, los sms y los whatsapp anunciando macrobotellones en Granada se han evaporado. Granada ahora ya no es la capital española del botellón.

Compartir