Hace diecisiete años
14 septiembre 2009 | Categorías: Tribuna de Opinión |
Ana Muñoz Arquelladas | Concejala Socialista Ayuntamiento de Granada
Fue hace diecisiete años. Los que estábamos trabajando en el ámbito de la participación vecinal y ciudadana asistimos con ilusión y entusiasmo al nacimiento de un órgano que venía a poner la primera piedra para una participación directa de los vecinos y vecinas de los barrios de Granada. Fue en el año noventa y se trataban de las Juntas Municipales de Distrito.
Durante los primeros años de su creación las Juntas Municipales de Distrito sí funcionaban. Allí, debatíamos sobre actuaciones y propuestas municipales que afectaban directamente a la gente de cada distrito de la ciudad. Además, aunque hoy parezca insólito por el proceso de devaluación al que las ha llevado el Partido Popular, votábamos y se elevaban al Pleno del Ayuntamiento de Granada los acuerdos tomados. Era el inicio de una experiencia que debía culminar en un proceso de descentralización de la toma de decisiones de la política municipal. Pero, alguien se ocupó de que el experimento solo se quedara en el tubo de ensayo.
Fue entonces cuando el Alcalde, Torres Hurtado, llegó al gobierno. Y así, el Partido Popular, con su demostrada alergia a la participación vecinal, que no sea teledirigida, el que aprobó, en solitario, un nuevo reglamento de las Juntas de Distrito que las dejaba vacías de contenido real.
Así, casi veinte años después de haberse constituido las Juntas Municipales de Distrito, aquellas reuniones dinámicas y participativas han sido invadidas por la desidia. Somos la única ciudad del mundo que hemos caminado hacia atrás en la participación ciudadana. De hecho, hoy, los vecinos no pueden votar sobre cuestiones como el presupuesto municipal o aspectos más concretos que afecten a su barrio. No existe la posibilidad de aportar la visión ciudadana a las decisiones locales que resultaría tan necesaria ante la ceguera de los que se sientan en la Plaza del Carmen.
Por eso, comparto el nombre que, sabiamente, le han puesto los vecinos a las Juntas Municipales de Distrito. Podría resultas incluso cómico s no estuviéramos hablando de un tema importante en el desarrollo de la democracia de lo local. Les llaman “muros de lamentaciones” porque para lo único que sirven es para que los representantes vecinales, mes a mes, repitan la retahíla de peticiones que de, forma reiterada, son ignoradas por el Partido Popular o, en el mejor de los casos, y reciben un escueto informe: “se ha tomado nota”, “se intentará contemplar el próximo año”, “pasado el inspector su propuesta no es viable”… Esto recuerda más a los tiempos de “vuelva usted mañana” que a lo que debería ser ya una realidad: los Ayuntamientos de barrio reales.
Los socialistas no nos vamos a callar ante la filosofía pepera basada en: mejor no dar mucho la palabra vaya a ser que no me guste lo que digan. Por eso apostamos porque la Juntas Municipales de Distrito sean un espacio dónde se presten no sólo los servicios municipales básicos sino también un lugar dónde potencie la participación real y efectiva de la ciudadanía, incluso con una gestión directa de las partidas presupuestarias que afectaran directamente al distrito.
Hay que ser valientes, y tener claro que solo dar y recoger información no es dar participación. La participación ciudadana, tiene que ver con la toma de decisiones, y la sociedad civil se hace fuerte cuando se abren los procesos de decisión a la participación ciudadana. ¿O es que el PP no quiere una masa social fuerte y crítica en Granada porque así le va mejor? El PSOE sí y lo hemos demostrado en la Asamblea ciudadana del pasado mes de junio donde la gente pudo opinar libremente, implicándose y responsabilizándose en las cuestiones que les afectan como granadinos y granadinos a los que les importa su ciudad.
Publicado en La Opinión de Granada. 14 septiembre 2009



































