La Belleza como motor económico
17 abril 2010 | Categorías: Tribuna de Opinión |
Alejandro Prieto
En esos momentos, en algunas calles perpendiculares a la calle Pavaneras se está sustituyendo el empedrado por desangeladas losas de granito. Es el enésimo episodio en el que este Ayuntamiento actúa contra la propia ciudad a la que dice representar, borrando la identidad y la esencia de nuestro centro histórico. Al alcalde se le hace la boca agua pensando en el espectacular informe que prepara para las próximas elecciones en las que hablará de todas las calles y zonas remodeladas. Lo que evitará decir es la manera en que se ha hecho, sin ningún cuidado, sensibilidad ni intención de dejar una calle bonita y agradable de pasear y donde el único factor positivo que se le puede atribuir es el de una mejora de la accesibilidad. Hablando sólo en términos económicos, nuestro Alcalde debería saber que cada empedrado que quita, cada farola antigua que sustituye por otra de estilo indefinible o cada valla desproporcionada que pone dentro de uno de nuestros rincones con encanto, son puntos que resta a nuestra economía. Nos guste o no, la belleza, la magia y el encanto de la Granada histórica, es el principal y casi único motor económico de esta ciudad, ya sea a través de los miles de turistas que la visitan cada año, a través de los estudiantes que la escogen por su belleza o a través de los profesionales de todas las ramas que la eligieron un día para vivir y desarrollar su actividad y talento por estas mismas razones. Los dirigentes que en los últimos años se han empeñado en arrancar la magia a cada espacio que han remodelado, son los herederos directos de aquellos que en los años 60 y 70 destruyeron nuestro centro histórico tirando edificios antiguos y construyendo en su lugar moles de ladrillo y cemento con una arquitectura nada respetuosa con su entorno. Es exactamente la misma mentalidad insensible e ignorante que justifican con la excusa de la modernidad y que tanto daño ha hecho a esta ciudad. Los turistas que llegan a Granada y mantienen nuestra economía con su dinero, no buscan insípidas farolas minimalistas, ni insulsas calles superaccesibles, ni experimentos arquitectónicos de ningún tipo, eso ya lo tienen en sus ciudades de origen. Ellos vienen a Granada para llenarse de su belleza milenaria, sus calles empedradas, su armoniosa y envolvente arquitectura. Y cada elemento moderno colocado dentro de uno de estos escenarios les chirría en los objetivos de sus cámaras, viéndolo como una lamentable actuación que no debería estar ahí. Ya es hora de que Granada tenga de una vez políticos sensibles e inteligentes que entiendan cual es el principal valor de esta ciudad y casi su único motor económico: su belleza, y que actúen en su centro histórico con humildad y respeto, tratando de proteger y fomentar ese legado cultural y estético, aunque sólo sea porque esa es nuestra principal fuente de ingresos. Nuestro alcalde y su equipo, conscientes o no, están dejando una penosa herencia a esta ciudad a costa de sus ansias de modernidad, que en realidad son todo lo contrario, ya que no hay nada más moderno que la protección de nuestro patrimonio cultural y artístico.
Publicado en Granada Hoy. 17 abril 2010



































