La capital descarta los recortes exprés que pedía el Gobierno y planteará un plan de saneamiento a largo plazo.

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El gobierno local sostiene que el coste de la propuesta del Ministerio de Hacienda es “inasumible” porque supondría una brutal subida de impuestos o un drástico recorte en los servicios municipales

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El equipo de gobierno que preside el socialista Francisco Cuenca ha descartado acogerse al duro plan de ajuste exprés que planteó el Ministerio de Hacienda. Así lo ha comunicado este lunes a los grupos municipales en la reunión que había convocado para analizar las exigencias del Gobierno central.

“El coste para acogernos es inasumible e injusto para la ciudad”, explica a El Independiente de Granada el portavoz del gobierno y responsable de Economía, el teniente de alcalde Baldomero Oliver.

La notificación del Ministerio de Hacienda llegó el pasado jueves y conminaba al Ayuntamiento a comprometerse, antes del 7 de abril, a cumplir con un duro plan de ajuste durante los cinco próximos años que dejara a cero el saldo negativo de la caja municipal. Según la última liquidación presupuestaria, el remanente negativo de tesorería ascendía a 61 millones de euros, y según los cálculos del gobierno municipal, a final de este año puede situarse entre los 70 y 80 millones. ¿Qué implicaba ese plazo de cinco años? Pues que la capital tendría que ir recortando unos 14 millones anuales. Y, ¿a cambio de qué? Pues de recibir una carencia de tres años para devolverle a Hacienda los intereses por haberle prestado en su día dinero del Fondo de Liquidez -el llamado FLA- para pagar a proveedores.

Para Oliver, esas condiciones impuestas por el Ministerio de Cristóbal Montoro para que la capital tuviera algo de liquidez durante los tres próximos años, abocaba a una subida de impuestos, la única manera, vía ingresos, de obtener los 14 millones anuales; o bien a un recorte “drástico” en los servicios municipales, si se optaba por la vía de los gastos. Además, tras la aclaración solicitada por el Ayuntamiento, el Ministerio precisó que no solo debía aprobarse en pleno el compromiso de aceptar esas condiciones, también presentar el plan de ajustes. “Los ciudadanos no pueden ser quienes paguen los platos rotos”, afirma el teniente de alcalde para justificar la decisión del gobierno local.

La hoja de ruta por la que opta el gobierno local es trabajar en la elaboración de un plan de saneamiento a largo plazo, con medidas que no sean “tan drásticas” y que no se planteen “de un día para otro”.

Para sacar ese plan de saneamiento adelante, Oliver apela a “la responsabilidad” de los grupos. “Nos toca gobernar la miseria que nos ha dejado el PP, y nos toca -recuerda- porque los grupos votaron a Paco Cuenca; pero parece que ahí se acaba el compromiso”, lamenta el portavoz del gobierno socialista para insistir en reclamar el concurso del resto de grupos en esta tarea.

Los tres grupos municipales que se pronunciaron este lunes sobre el plan de saneamiento exprés coincidieron en rechazar una fuerte subida del IBI, como sostiene el gobierno que era inevitable para cumplir con las exigencias de Hacienda y motivo por el que lo ha rechazado.

El propio PP, que ya recurrió a la posible subida de este impuesto cuando gobernaba, ahora lo rechaza. Entre sus críticas, la más repetida por el grupo popular al gobierno socialista desde su llegada a la Alcaldía, instar a Cuenca a que gobierne. En la nota que hizo pública tras la reunión, con declaraciones de la portavoz, Rocío Díaz, el PP llega incluso a sacar pecho por las cuentas durante sus últimos mandatos.

Desde Ciudadanos también rechazo a la subida de impuestos y condiciones que implicaría “según el PSOE” -matiz que el grupo naranja destacó en la nota de prensa de su portavoz, Manuel Olivares– aceptar el plan exprés. Este grupo municipal sí lanza un mensaje para poder sacar adelante las medidas necesarias para aliviar el quebranto de las cuentas municipales: “No se trata de buscar culpables, sino de encontrar soluciones”. Y lo hace pidiendo al resto de formaciones “estar a la altura” de lo que piden los granadinos y necesita el Ayuntamiento.

Por su parte, desde IU, su portavoz, Francisco Puentedura, tras mostrar su preocupación por que el gobierno socialista no tenga “plan b”, le urge a que ponga encima de la mesa un plan “creíble” y “razonable” y que comience ya a negociarlo con Hacienda. La formación no aceptará una subida de impuestos “abusiva” y “sin criterios de progresividad fiscal”, y tampoco recortes en servicios públicos.

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