La fragilidad de palabra de García Montero (Juan)
23 abril 2009 | Categorías: Tribuna de Opinión |
José Antonio Aparicio – Secretario de Ciudades de la C.E.P.
Así de elegantemente, y haciendo indudable honor al artista que da nombre a la entidad, aceptó la semana pasada Pepe Yánez, portavoz de la fundación Mario Maya, la marcha atrás (el recule, que también se dice) del concejal de Cultura de la capital granadina por el que se desdecía de lo dicho, desacordaba lo acordado y deshacía lo hecho, y, para expresa perplejidad de Yáñez, a través de la prensa y no cara a cara, ni siquiera telefónica o postal, con él y con la hija del artista, como sí que hizo a bombo, platillo y foto el pasado mes de enero cuando les ofreció (y comprometió) la cesión de La Chumbera para instalar el Centro Flamenco de Estudios Escénicos (en tanto que para la Escuela de Danza Flamenca de Manolete, que ahora le ha servido de excusa, manejaba el Rey Chico, del que llegó a ceder efectivamente unos espacios que el propio Manolete calificaba de magníficos en entrevista de 2 febrero, o el Centro del Callejón del Gallo), declarando solemnemente al término de la reunión con ellos y con los representantes de los ayuntamientos de Sevilla y Córdoba ese mismo día: “Hemos llegado a un acuerdo muy bueno para Granada. Nos parece que hemos entrado en muy buen camino. Vamos a conciliar el trabajo y el esfuerzo con los ayuntamientos de Córdoba y Sevilla”. Y más adelante apostillaba: “Lo curioso es que al acuerdo han llegado tres ayuntamientos cuyo gobierno está en manos de tres partidos diferentes”. Y tan diferentes: los otros dos mantienen su palabra.
Es verdad que, siendo el titular del comunicado de la fundación así de elegante, no lo fue menos que en su contenido, aparte de la perplejidad referida por las formas, aparecía detallado relato de lo hecho inútilmente hasta ahora por la misma para cumplir con su parte del compromiso (hasta los horarios de clases) y un párrafo final que decía: “Lamentamos que, por segunda vez, Mario Maya haya sido expulsado de La Chumbera y reiteramos nuestro compromiso de difundir su legado, aún renunciando a Granada, ciudad cuyo nombre llevó por el mundo entero”.
Y es que efectivamente hubo una primera expulsión perpetrada por el mismo concejal, su mismo partido y su mismo alcalde. La cuento, o mejor, la calco de palabras del propio Mario Maya en entrevista del verano de 2005: “Lo que yo propuse en este espacio lo acogió en aquellos momentos (2003) Reynaldo Fernández, del PSOE, (tuvo el gozo y la suerte quien esto suscribe de ser invitado por Reynaldo -entonces concejal del gobierno municipal- a participar en la reunión definitiva con Mario Maya que dio lugar a la puesta en marcha de su iniciativa en La Chumbera) y después lo recogió a boca llena la gente del PP, algo que iba a ser un revulsivo para la danza en España? Como es habitual, quedó en agua de borrajas?
Terminó ese año y no me dijeron ni que sí ni que no, sino todo lo contrario”. Aburrido, Mario Maya se fue con su ilusión, con su arte, su clase y su proyecto a Carmona (Sevilla) y, empezando a desarrollarlo, le sobrevino la muerte. Pocos días después se fraguó en Sevilla la idea de una fundación que preservara y difundiera su legado y García Montero se apresuró a ofrecer contundentemente lo que tan pronto se mostraría ´frágil´. De su recule, por reciente, nada que añadir; ya se sabe.
Causa sin embargo relativa extrañeza que la teórica masa crítica del arte flamenco en Granada haya permanecido muda. Ni dios ha dicho ni fu ni fa, ni siquiera ha respirado el tan eterno aspirante a vate local como teóricamente pertinaz defensor de la figura de Mario Maya y del asiento en Granada del mejor provecho de su saber y de su arte. Hay que ver cómo se las apaña la derecha para anestesiar a los sempiternos auto-adalides de la cultura. A veces basta con un pregoncico de nada. ¿Dónde queda la rabia vindicativa de ´Camelamos naquerar´?
Es lógico que eso dé alas. Tantas que en plena ´segunda expulsión de Mario Maya´ y sin el menor pudor, el concejal de marras, que no sé si sirvió en Infantería y por ello el ardor guerrero vibre en sus palabras y de amor granadinista tenga henchido el corazón, se contagia del actualísimo ambiente de reivindicación bélica local del arte contemporáneo y decida liderarlo, ofreciendo a los herederos de José Guerrero un lugar para la obra que a lo peor resulta que alguien ha inventado que peligra, confundiéndolo adrede con lo que quizá sí que peligre y que en realidad sea lo que importe.
O sea, que nada hay por lo que inquietarse a este respecto, salvo que algún ladino ´populista´ repare en la demostrada fragilidad de sus palabras (y, como en los pecados, de sus pensamientos obras u omisiones) y no solo arguya a tales menesteres la doble bofetada al arte flamenco que representa su renuncio al compromiso con la fundación Mario Maya, sino, sin ir más lejos, que provoque ruina semejante a la perpetrada con la más que modesta empresa Tarlatana Escenografía, rebotando el abono de las carrozas que encargó hace más de un año y que lucieron en la pasada Cabalgata de Reyes. Pero bueno? hasta puede ser que sí. Veremos.
Publicado en La Opinión de Granada. 23 de abril de 2009



































