La movilidad, una cuestión de conciencia
2 diciembre 2009 | Categorías: Tribuna de Opinión |
Carmen García Raya | Portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Granada
L os cambios en los comportamientos sociales sólo se evidencian a medio plazo y sólo son posibles cuando se producen iniciativas políticas decididas y coherentes con capacidad para definir una estrategia clara y eficiente, con capacidad para modificar de manera sostenida en el tiempo los comportamientos de la gente y remover los obstáculos que se presenten. Si hay en nuestra ciudad un escenario que requiere de esa apuesta política decidida y también valiente, es precisamente la movilidad. No en vano, el tráfico en la ciudad de Granada es percibido por la mayoría de los granadinos como uno de los problemas que más nos atormentan y nos preocupan. En este asunto hay que tomarse las cosas muy en serio pues en ello nos jugamos no solo nuestro bienestar personal, sino también el de nuestra ciudad. Tan en serio que no valen medias tintas, ni reformas tibias, ni populismo u oportunismo momentáneo, ni siquiera vale la consideración del supuesto coste electoral de las medidas emprendidas. En serio, quiere decir que hay que hacer un planteamiento global que implique y responsabilice por igual a dirigentes políticos y a ciudadanos. Todos y todas tenemos que percibir que somos parte del problema y por tanto también parte de la solución. La conciencia colectiva de que el coche privado circulando indolentemente por la ciudad es dañino es tan importante como que desde el gobierno municipal se adopten medidas tendentes hacia una movilidad más sostenible para el medio ambiente, más amable para las personas y más eficaz para nuestro desarrollo económico.
La diferencia, sin embargo, está en el grado de responsabilidad de unos y de otros, pues es precisamente en este punto, en el de la responsabilidad, en el que se debe poner el acento. Quien gobierna tiene la responsabilidad ineludible de buscar soluciones a los problemas de la gente, esa es una de las esencias de la acción de los gobiernos. Nos eligen y nos pagan los ciudadanos para que busquemos soluciones a sus problemas.
Desde esa perspectiva de la responsabilidad formularé algunos postulados que, interiorizados primero y puestos en práctica después, podrían contribuir a una mejora sustancial de nuestro eterno problema. En primer lugar, apostaría por reducir la dependencia que los ciudadanos tienen del automóvil, debe ser un objetivo prioritario, para lo que es necesario emprender campañas serias de concienciación e información sobre los efectos perjudiciales de su uso.
Está comprobado que tras la información adecuada, los ciudadanos modulan sus conductas. Además de la información previa, oportuna y suficiente es imprescindible para que los ciudadanos se acostumbren a usar el transporte colectivo, o los transportes alternativos al automóvil, que los responsables públicos garanticen las condiciones de eficiencia, comodidad, puntualidad y seguridad adecuadas. Al mismo tiempo es necesario plantear un modelo urbanístico diferente, que tenga en cuenta los perjudiciales costes sociales y medioambientales de basar su expansión en el automóvil como modelo predominante de transporte. Se impone recuperar el valor de la proximidad como algo indispensable para mejorar la calidad de vida convirtiendo cada barrio en una pequeña ciudad con todos los servicios básicos, con ello las necesidades de largos desplazamientos se reducirían considerablemente. Estamos obligados a recuperar el espacio público como lugar de convivencia. Las calles no han de ser sólo un lugar de paso, sino también un lugar de encuentro, a promover la necesidad del ahorro energético, impulsando una visión autocrítica del ciudadano que ayude a poner fin al uso indiscriminado del automóvil como solución preferente en sus desplazamientos.
Finalmente situar el debate de la movilidad entre la ciudadanía que en parte deberá sentirse responsable del mantenimiento del actual modelo de movilidad y que deberá percibirlo como inviable, nocivo e insostenible se hace muy necesario. Recuperar el tiempo que inútilmente perdemos en los desplazamientos deberá ser parte esencial de nuestras prioridades. La movilidad, una cuestión de conciencia.
Publicado en Ideal. 1 diciembre 09



































