La pistolica de agua del Sebas
16 octubre 2009 | Categorías: Tribuna de Opinión |
José Antonio Aparicio – Secretario de Ciudades de la C.E.P.
No estoy seguro, pero por listo puede ser que sí, de que Antonio Jara, alcalde socialista, pensara en qué clase de joyitas estaba mutando los antiguos, ineficaces, ruinosos y trasnochados servicios de cementerio y de aguas, cuando los convirtió en empresas municipales: EMUCESA para el primero, EMASAGRA para el segundo. Hubo de llegar para el caso EMASAGRA, el primer alcalde del PP de la democracia, Díaz Berbel, para hacerlo evidente a más no poder: auxilió por cuatro años (cuando llegó el gobierno socialista siguiente no quedaba ni para tacos de escopeta) las cuentas del ayuntamiento con la privatización (a Aguas de Barcelona en este caso), del 49 %. Es verdad que dejándose en el camino a su concejal de Economía que defendía una opción distinta de comprador y también es cierto que hundiéndose él mismo en el disfavor de Arenas para siempre jamás y por la misma causa. Tampoco creo que pensara Kiki que, amparando bajo su manto al niño bobalicón cuya supervivencia le había encomendado el padre de la criatura, estuviera engordando a su propio y peor Judas, pero… así es la vida. Tan enorme era el diamante que el niño bobalicón, que como todo el mundo sabe esta suerte de seres parasitarios aprenden primero y seguramente no más el rendimiento útil, y si es personal mejor, de las cosas, faltando 17 años para que expirara la primera venta, se la revendió y al mismo por otros 25, que además ya se ha gastado.
No conocí mucho (nada) los entresijos del socio privado de EMASAGRA durante el tiempo en que ni un ápice más que a título honorífico y cortés por la parte privada (a quien correspondía estatutariamente) vicepresidí su consejo de administración, aunque nunca tuve ocasión ni siquiera de presidir protocolariamente en una de sus sesiones, porque ninguna vez faltó el alcalde. Siempre tuve presente que no era una ONG, pero que eso no le impedía ser capaz de conjugar y moderar su interés privado, sus beneficios (por el paradójicamente llamado ´mejor hacer´), con el interés público que merece un servicio tan eminentemente básico y necesario y tan enajenable ni vendible por ser y por esas razones un bien demanial.
Tan convencido me creía, que, cuando bastante después crearon su fundación adlátere, pensé que bien pudiera ser que sólo fuera la habilitación de un juguete con el que entretener (propinas incluidas y en todos sus sentidos y no sólo en el infantiloide) a su Consejero-Delegado. El regalo por su parte (ojo: del 49% de su costo, porque el 51 se lo regaló a sí mismo el ayuntamiento) de bronce al peso que supuso la Fuente de las Granadas (más conocida en los círculos del arte como ´de las calabazas´) me pareció que confirmaba efectivamente mis pensamientos.
O me equivocaba yo solo o se equivocaba también y más gravemente el socio privado (siquiera sea ante la opinión pública, porque ante la cuenta de resultados manifiesto mis reservas) al pensar como he dicho. La semana pasada Sebastián Pérez utilizó a la totalidad de la empresa y del servicio básico que presta para sus juegos. Vamos, como una pistolica de agua. Bajo el disfraz de rebajar un 2 % las tarifas, mentira absoluta porque precisamente sube (dice la FACUA que un 22,9 %, la más alta de Andalucía y de entre las más de España) en el tramo de los consumidores medios (10 metros cúbicos), o sea, los más; y el libelo de la bonificación a los parados, para lo que bastaría con ver el anuncio de ayer en la página 13 de este mismo diario para desenmascarar la treta, porque en realidad no es para los parados, es para los que no podrían gastar agua porque no tienen casa con grifos donde hacerlo, Sebastián Pérez, acompañado de los representantes del socio privado, anunciaba todas estas mentiras y encima aprovechaba los supuestos costes de las mismas para endosar una subida del 66,67 % (de 0,15 euros el metro cúbico a 0,25) al excedente aprovisionado que cede con comisión de intermediario, sin haber pagado por recibirlo, a la empresa distribuidora del agua (Aguasvira) a los 150.000 habitantes de lo que Sebas y Torres llaman área metropolitana cuando los convocan para sus cosas y alrededores en los demás casos. Y todo porque Aguasvira había decidido eliminar de la facturación a sus usuarios el canon por sequía que hasta sin razón meteorológica pertinaz EMASAGRA les facturaba a ellos. Torcerle el gusto al niño ha traído esta rabieta.
Bastaría para empezar a desenmascarar y descomponer semejante descabello con que la autoridad competente dejara de autorizar a EMASAGRA para aprovisionarse y tratar más caudal acuífero del que necesita para los usuarios a los que sirve directamente. Y más cosas cabrían, pero después. Dejar un bien de uso tan básico y necesario para que Sebas recargue y dispare su pistolica de agua es de una frivolidad insoportable.
Publicado en La Opinión de Granada. 15 septiembre 09



































