La Responsabilidad de un Presupuesto.

José María Rueda Gómez. Secretario General del PSOE de Granada
Artículo de opinión publicado en Ideal (23/01/2017)

Tribuna de Opinión

Dotar de un presupuesto para el año 2017 a la ciudad de Granada es la gran responsabilidad que tienen los 27 componentes del Ayuntamiento de nuestra ciudad en las próximas fechas. Suele serlo cada año en casi todos los ayuntamientos de España, pero en el caso de nuestra ciudad, dadas las circunstancias en que se desenvuelve la gestión, la composición del Pleno y la excepcionalidad que supuso el abrupto cambio en la alcaldía el pasado mes de mayo, además de una responsabilidad es prácticamente una exigencia democrática.

El presupuesto vigente actualmente es el que aprobó el PP en el año 2015, pues durante 2016 se ha funcionado con el mismo prorrogado. Una nueva prórroga no es ninguna buena señal sobre el grado de lealtad con la ciudad de los Grupos políticos representados en la Plaza del Carmen. De ahí que, ahora más que nunca, sea exigible un ejercicio de comprensión de la realidad, de renuncia a planteamientos propios y de generosidad.

Partiendo de la durísima situación financiera del ayuntamiento, producto de una gestión nefasta los últimos años, un nuevo presupuesto significa dotar a la administración municipal de una herramienta imprescindible para poder avanzar en la prestación de los servicios básicos; una herramienta para transmitir seguridad a proveedores y ciudadanía en general. Una herramienta, en definitiva, que traslade una imagen de normalidad institucional y espante temores y dudas sobre la viabilidad de la propia institución, tan puesta en duda últimamente.

Un presupuesto que no será, ni puede ser, la plasmación económica del programa electoral de ninguna de las fuerzas políticas, ni siquiera del PSOE, que gobierna la ciudad. Tampoco podrá ser la plasmación de una suma de las principales propuestas de cada fuerza política, tampoco las del partido gobernante. La renuncia a planteamientos propios de la que hablaba antes, sitúa a las fuerzas políticas municipales ante un escenario de urgencia al que hay que responder con unas propuestas presupuestarias contenidas, de garantías mínimas en algunos casos y de supervivencia y mantenimiento en otros. Un presupuesto para el año 2017 que permita, en futuros ejercicios, acometer, ya sí, medidas estructurales y reformas profundas.

Lo anterior hará necesario un ejercicio didáctico de explicación a la ciudadanía de la verdadera situación municipal, y de los claros impedimentos, incluso legales, que la misma ofrece a la hora de poder acometer nuevos proyectos. Toca responsabilidad para con la ciudad, antes que para cada interés político, por legítimo que sea. Toca responsabilidad ante una situación que, siendo herencia evidente del anterior gobierno, es ya cosa de todos. Y toca, todo hay que decirlo, responsabilidad frente a la irresponsabilidad del partido que fue desalojado del gobierno en mayo pasado.

Diálogo y debate para aprobar el presupuesto, por supuesto. Y cómo negar que dicho diálogo lo inició el gobierno socialista, casi desde el primer minuto, poniendo, no sobre la mesa, sino negro sobre blanco, una serie de medidas que disminuían los gastos municipales. La reducción de tenencias de alcaldía, excesivas bajo el mandato del PP. La disminución de cargos directivos, pese a la necesidad de recurrir a éstos a la vista del escaso número de componentes del gobierno municipal. El ahorro en vehículos oficiales. El ajuste producido en algunos contratos y concesiones administrativos. Una muy eficiente gestión de los recursos humanos de nuestra Policía local que ha producido un claro ahorro en el abono de horas extras.

Si hay que seguir disminuyendo el capítulo de Gastos, me parece más que razonable pedir al resto de Grupos que añadan a las anteriores, más medidas en ese sentido. No considero de recibo, a la vista de lo hecho, seguir trasladando esa responsabilidad al gobierno, pues puede llegar a parecer que estamos ante una evasión de responsabilidad, inexplicable para la gente y difícil de justificar ante el panorama que ofrece la hacienda local.

Granada debe seguir avanzando, su proyección futura lo demanda y la ciudadanía lo precisa. La respuesta que ofrezcan los diversos partidos políticos marcará, muy mucho, ese camino. Si la respuesta es responsable y está a la altura de las circunstancias, el beneficio colectivo primará. Si, por el contrario, nos atrincheramos en posiciones y discursos endogámicos y partidistas, perderá el conjunto de la ciudadanía, que, a buen seguro, tomará cumplida nota.

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