La Universidad, el factor de cambio del modelo productivo de Granada.

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Los expertos coinciden en la necesidad de poner en marcha estrategias coordinadas para sacarle el máximo provecho a la transferencia del conocimiento que llega a las empresas.

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En una provincia donde la industria brilla por su ausencia, cuyo tejido empresarial tiene una elevada dependencia del sector servicios y donde reinan las micropymes, la esperanza está en la innovación. Y en Granada, hablar de innovación es hablar de la Universidad, de su capacidad para cambiar el modelo productivo y su potencial para poner las bases de una gran industria del conocimiento. La relación Universidad-Empresa, un camino de doble vía que Granada tiene que recorrer si quiere controlar su futuro económico, fue el tema central del desayuno de redacción organizado por Grupo Joly y Granada Hoybajo el título Universidad y Empresa, la transferencia del conocimiento en la sociedad digital.

El ciclo, patrocinado por Banco Sabadell, contó con la presencia del director de la Oficina Banca de Empresas de Andalucía Oriental del Banco Sabadell, Pablo J. Pérez; el delegado de Economía y Empleo de la Junta de Andalucía, Juan José Martín Arcos; la diputada provincial de Desarrollo Sostenible y Empleo de Granada y concejal de Presidencia, Empleo e Igualdad del Ayuntamiento de Granada, Ana Muñoz; el director de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la UGR, Jesús Banqueri; el secretario general de la Confederación Granadina de Empresarios, Luis Aribayos; la secretaria general de la Cámara de Comercio, Mónica García; el presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios; Melesio Peña; y el catedrático de Economía de la Bangor University, Santiago Carbó.

El mundo de la empresa, las administraciones y el ámbito académico estuvieron presentes en un debate con muchos puntos en común. Los principales: que la Universidad es clave para la infraestructura económica de Granada y que todos los agentes tienen que alinearse y coordinar estrategias para que el flujo de conocimiento se dirija a donde es realmente necesario. “La clave para cambiar el modelo productivo es la UGR, la transferencia de conocimiento es nuestra mayor esperanza”, aseguró el delegado de Empleo, que constató que la universidad es “la mejor inversión que se puede realizar”. Además, Martín Arcos recordó que en los últimos años se ha demostrado que la Universidad y la empresa ya no llevan caminos diferentes (las numerosas spin off son el mejor ejemplo), sino que trabajan juntos para fomentar el emprendimiento social.

La UGR ya no está ensimismada, ni es una institución endogámica. Ese cambio de actitud lo confirmó el director de la OTRI, que aseguró que el ámbito universitario ya ha aceptado la “tercera misión” de la institución: la transferencia de conocimiento. Para ello ha hecho falta un cambio cultural, y aunque se ha avanzado mucho desde la fundación de la OTRI en 1983, todavía queda un largo camino que recorrer. “Se habla de que tenemos ritmos y lenguajes distintos, pero en realidad es un problema de confianza”, apuntó Jesús Banqueri, que afirmó que todavía hay compañías que son escépticas sobre el papel que puede jugar la Universidad en su futuro. “La UGR puede ser el Departamento de Innovación de esas empresas”, afirmó el director de la OTRI, indicando que la aplicación de la innovación y la transferencia del conocimiento no se limita a sectores punteros, sino que puede extrapolarse a todas las áreas de actividad. “Tenemos la oportunidad de que empresas tradicionales incorporen conocimiento de la Universidad y cambien su modelo de negocio”. Pero para ello, es clave “alinear estrategias”, tener muy claro qué puede ofrecer la Universidad y qué necesitan las empresas.

También es necesario saber qué exigencias plantea el territorio. La diputada de Desarrollo Sostenible y Empleo subrayó que la transferencia del conocimiento tiene que ser consciente de las “potencialidades” que tiene la provincia, de los sectores claves y las demandas de las iniciativas empresariales locales. Ana Muñoz destacó la importancia que tiene la innovación en actividades de presente y de futuro como el sector agroalimentario; la construcción sostenible y la eficiencia energética; el turismo -especialmente el relacionado con la paleontología y la arqueología, como el que se comienza a desarrollar en la zona Norte de la provincia-; o el sector tecnológico o biotecnológico. “Las instituciones tenemos que ser facilitadoras de la interacción entre la Universidad y quienes buscan su aplicación en el territorio”, concluyó Muñoz.

Como “mediadora” entre los dos ejes de la unión Universidad-Empresa se presentó también la Cámara de Comercio. Su secretaria general, Mónica García, confirmó la importancia de la OTRI y la labor de complementariedad que ofrece la propia Cámara, facilitando formación a universitarios para redirigirlos hacia las verdaderas oportunidades del mercado de trabajo.

La alineación de estrategias, la coordinación, es fundamental para “pisar el acelerador” de la industria del conocimiento, la única a la que puede aspirar Granada. Así lo aseguró el secretario general de la Confederación Granadina de Empresarios, que añadió que con una estructura productiva como la de la provincia, quizá sería necesario habilitar “un sistema de transferencia de conocimiento distinto”, que aglutine sectores, o nichos de mercado. De nuevo la palabra clave es la coordinación, entre otras cosas por los buenos resultados que ha dado cuando se ha puesto en práctica. Luis Aribayos se refirió así a la iniciativa OnGranada Tech City, que ha concitado a todos los agentes económicos y sociales y que “no hubiera sido posible sin la UGR” y su transferencia de conocimiento. El secretario general de los empresarios apuntó que Granada podría dar un paso de gigante en la relación Universidad-empresa con la puesta en marcha del acelerador de partículas del IFMIF-Dones, algo en lo que coincidió el catedrático de Economía Santiago Carbó.

Con el megaproyecto del acelerador, cambiaría el futuro económico de “Granada, Andalucía y España”, apuntó el economista. Pero mientras Fusion for Energy decide, las administraciones tienen que “hacer más”, estimulando la innovación “para crear empleo de calidad”. Según Carbó, “la innovación es la que va a marcar el futuro”, y aunque se están dando pasos en esa dirección, aún queda mucho por hacer. El experto apuntó que las empresas también tienen su parte de responsabilidad, recordando que los modelos productos no se pueden cambiar desde lo público. En ese sentido, apostó por ir más allá de las “empresas vehículo” y propiciar una mayor concentración, un tamaño mayor, que garantice una mayor competitividad y una vida más larga.

Para que cambie el modelo, es necesario que cambie “el ecosistema”, que haya un ambiente que permita que las oportunidades generen empresas. Así lo apuntó el presidente de AJE, Melesio Peña, que recordó que el actual hábitat empresarial está caracterizado por una elevada mortalidad y por evidentes déficit en formación, oficio e innovación. “Escasean emprendedores con visión global”, apuntó el presidente de los jóvenes empresarios, recordando además que el sector se sigue enfrentando a problemas de formación, burocracia y financiación. “Nos están embaucando para emprender, pero a las empresas hay que darles acompañamiento”. Al igual que el resto de participantes en el desayuno de redacción, Peña animó a fijar estrategias comunes, enfocadas en un objetivo concreto para dejar de dar “palos de ciego” con programas, planes e iniciativas que se quedan en papel mojado.

El director de la Oficina Banca de Empresas de Andalucía Oriental de Banco Sabadell, que confirmó que la UGR “tiene un papel fundamental en la integración de la juventud en el mundo laboral”, apuntó que la entidad es una parte activa de la cadena de transferencia del conocimiento, con su apoyo financiero a todo el colectivo universitario y a la formación de start-ups. Además, apuntó que, como empresa, el propio banco Sabadell está inmerso en un profundo proceso de transformación digital, adaptando tanto su red comercial como la gestión de clientes.

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