Larga vida al Metro de Granada.

José María Rueda Gómez. Secretario General de la Agrupación Local del PSOE de Granada.
Artículo de Opinión publicado en el diario Granada Hoy (05/11/17)

En Portada Movilidad Tribuna de Opinión

Es lo menos que podemos desearle al tan ansiado Metropolitano, que por fin, recorre desde hace un mes nuestras calles, lleno (o más bien atestado) de gente, silencioso, casi cauteloso, aún tímido, pero orgulloso de ocupar el espacio público, tanto tiempo esperando ser ocupado por un medio de transporte colectivo, no contaminante, de fácil accesibilidad y dispuesto a ocupar el lugar que merece en la vida cotidiana de tantas granadinas y granadinos.

Atrás quedaron las dudas y las incertidumbres; si provocará accidentes o molestias, cómo convivirá con autobuses, automóviles y peatones, cuanto durará el trayecto, etc, etc. Unas  producto del desconocimiento legítimo ante un medio novedoso de transporte, otras alentadas irresponsablemente por dirigentes políticos sin escrúpulos, y otras también, reconozcámoslo, debidas a las demoras en su puesta en marcha, que han provocado desazón e incomprensión en la ciudadanía, totalmente comprensibles.

Han sido muchos (demasiados) años de debate sobre su configuración, sobre su trazado, sobre su financiación. La inteligencia colectiva de la sociedad dictaminará sobre las responsabilidades de cada cual. Sobre quienes han  apostado por el metro y quienes han puesto piedras en el camino. Sobre quienes ha defendido las bondades del sistema y quienes se han dedicado a exagerar las posibles carencias. Sobre quienes, a veces contra viento y marea, han reivindicado sin desmayo la necesidad y utilidad de la infraestructura y quienes, a veces rayando el ridículo, se han burlado de dicha utilidad.

Todo ello es pasado. Apenas unas semanas de funcionamiento de nuestro Metro han convertido todo lo anterior en pasado, incluso en pasado remoto. Hoy pareciera que el metro siempre ha estado aquí, incluso mucha gente se pregunta cómo es posible que no siempre haya estado aquí. El presente nos muestra una realidad en la que decenas de miles de ciudadanas y ciudadanos ya han acoplado sus horarios y sus rutinas al paso del metro; han acomodado su vida y la de sus familiares y allegados al ritmo del metro. Y lo más importante, se han acostumbrado a vivir sin el vehículo privado. Han comprobado que acudir al trabajo, a los comercios, a los lugares de ocio o a las instalaciones públicas, es algo que se puede (y se debe) hacer sin la tiranía del coche y del horario que éste exige. Que una adecuada combinación del metro con otros medios de transporte público, incluso con un agradable paseo, es una magnífica manera de desplazarse con libertad y con autonomía.

No es de extrañar que la ciudadanía demande nuevas líneas, que enlacen a más municipios y a más equipamientos colectivos, que acerquen mas instalaciones y que acorten las distancias. Tampoco es de extrañar que los Ayuntamientos soliciten que el metro transite por sus términos municipales. La impresionante aceptación que el metro ha tenido entre la gente demuestra que la apuesta, sin duda arriesgada, que en un día, ya muy lejano, hicimos algunos, tenía fundamento y tenía consistencia.

Si en tantas y tantas ciudades del mundo lo tuvo, no había razón para dudar que también lo tendría en el Area metropolitana de Granada. Por su configuración geográfica, por su tamaño, por su población y por su propia movilidad interna. Hoy no podemos sino alegrarnos, y mucho, de la acogida ciudadana del metro, del éxito en su utilización y del efecto multiplicador que cada usuario y cada usuaria hace, cuando pregona sus bondades en su círculo familiar, de amistades, laboral o del tipo que sea.

Por eso, deseamos larga vida al metropolitano de Granada, largos años de utilización, por supuesto, nuevas líneas que lleguen a más municipios, a más lugares de referencia, como nuestro Aeropuerto, cada vez a mas ciudadanas y ciudadanos. Todas y todos nos alegraremos de adoptar hábitos mas saludables de vida, costumbres que redunden en una mejor sostenibilidad ambiental, de contribuir a ganar espacios públicos para la colectividad, y también de utilizar de forma mucho más selectiva nuestro vehículo particular.

Y también deseamos que los futuros debates que habrán de venir al respecto de la ampliación de líneas o trayectos, o de mejora en la financiación y desarrollo de la movilidad en nuestra Area metropolitana, se hagan desde el rigor y la exitosa experiencia, y no desde el sectarismo y el miope cortoplacismo.

Compartir
Etiquetas