Las pintadas brillan por su ausencia.

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La coordinación con la Policía Local para que extreme la vigilancia y el método aplicado para pintar permite que las fachadas y paredes se mantengan limpias. La guerra contra las pintadas en el Albaicín, Centro y Realejo San Matías alcanza el 80 % de sus objetivos en diez meses

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Diez meses han pasado ya desde marzo del año pasado, cuando el concejal de Urbanismo, el socialista Miguel Ángel Fernández Madrid, comprobaba ‘in situ’ el comienzo de la guerra contra las pintadas declarada por el Ayuntamiento de Granada. Era un 30 de marzo y el lugar elegido era la calle Piedra Santa, que nace de un lateral de la Casa Consistorial que recibe el nombre de Escudo del Carmen y atraviesa el antiguo barrio de la Manigua hasta llegar a San Matías.

Allí se afanaba aquella mañana de primavera una cuadrilla de operarios que tenían como objetivo ser las tropas de choque contra una plaga que ha ensuciado los barrios de la ciudad, los que son además tradicionales, históricos y con el más alto nivel de protección urbanística.

Los objetivos, reconocen felizmente en la Concejalía de Urbanismo, se han cumplido al 80% en los barrios de Realejo y San Matías, Centro-Sagrario y Albaicín. Para llegar al cien por cien, «todavía faltan dos meses en los que el plan estará todavía operativo», explican.

«El vecindario está agradeciendo el trabajo que se realiza. Tanto que hasta nos buscan»

Este plan se aplicó de marzo a agosto del año pasado y trabajó un equipo antipintadas completo. Llegado septiembre, dos fueron los equipos, y así será hasta abril 2018, que acaba el programa. Pero, añade Urbanismo, «no implica que podamos retomar el programa con ayuda de la Junta o adoptar otro tipo de medidas, iremos viendo la respuesta». Cada equipo se compone de un albañil, que es el encargado, y cuatro pintores. Y además hay dos arquitectos técnicos. En total son doce personas trabajando.

Respecto a los objetivos, indica que «se ha limpiado ya Realejo y San Matías y estamos trabajando simultáneamente en Albaicín y Centro-Sagrario. De hecho, se va a empezar a trabajar ya en la zona entre Gran Vía y Elvira y en la zona del Albaicín comprendida entre la placeta del Almirante y Álamo del Marqués».

«Las zonas pintadas tienen una especial vigilancia policial para evitar vandalismos»

Todo está previsto en el operativo, «de forma que los días que llueve -precisa- se trasladan los trabajos a zonas más recogidas, que están en el barrio del Sagrario. Esos días de lluvia se deja el itinerario previsto, por ejemplo en el Albaicín, y bajan al centro donde trabajar de forma más resguardada de la lluvia».

Hay también un servicio permanente de repaso. «Solemos encontrarnos que en las zonas que limpiamos, en ocasiones, vuelven a hacer pintadas. Pero ahora el repaso es muy rápido, porque como ya hemos intervenido en esas fachadas, lo que hacemos es repintar solo sobre la pintada, no ya todo el muro o fachada, porque tenemos ya hasta los tonos buscados», remarca. Hay que tener en cuenta que los pintores, antes de intervenir, tienen que buscar el tono original.

Los agradecimientos

La concejalía de Urbanismo también ha detectado que «el vecindario está agradeciendo el trabajo que se realiza. Tanto que hasta nos buscan. Nos ven pintando en un punto y los vecinos de las comunidades adyacentes nos llaman para que pintemos. Lo hacen continuamente, aunque no puede ser», añade el edil.

La razón es técnica. « Tenemos grupos de trabajo en razón de los tonos de colores, para ser más eficaces, porque así agilizamos. Al día siguiente podemos estar en la misma zona, pero con fachadas de otros colores», subraya.

Todo está coordinado con Policía Local e Inagra, que, «en alguna ocasión -detalla- llega, limpia la zona antes de actúe la cuadrilla, y la Policía Local igual retira vehículos que impiden la labor de pintura». Y, muy importante, «para que vigilen la zona en la medida de lo posible para que a los diez minutos no aparezca uno con un spray y vuelva a pintorrear».

Un valor añadido que se ha generado con este proyecto es que «los chavales -revela- están encantados porque la gente les agradece su trabajo y se sienten protagonistas del servicio». Al principio parecía que venían «solo a trabajar a un programa de la Junta, y al final son los protagonistas de esta historia».

Estos trabajadores contratados, menores todos ellos de treinta años según manda este programa, han recibido un curso de formación y de prevención de riesgos laborales, a cargo asimismo del Ayuntamiento de Granada. La financiación que aporta además la Junta de Andalucía a través del consiguiente programa del Fondo Social Europeo supone que el global de las seis personas son 8.100 euros al mes, con diversas categorías de salarios según sean albañiles, pintores o el arquitecto técnico.

Otro aspecto que ha contribuido al éxito de esta intervención es que «nos estamos coordinando -explica- con la Junta de Andalucía a la hora de intervenir en el Albaicín, ya que muchas de las pintadas se encuentran en edificios que está catalogados, y necesitamos el visado pertinente de Cultura de la Junta, o del Estado, si se trata, por ejemplo, de las murallas albaicineras».

Por último, Urbanismo puntualiza que antes de pintar se visita cada lugar con representantes vecinales y, posteriormente, «en las juntas de distrito informamos del grado de ejecución de los trabajos».

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