Liturgia electoral: Europa
4 junio 2009 | Categorías: Tribuna de Opinión |
José Antonio Aparicio – Secretario de Ciudades de la C.E.P.
En no pocas veces ha descuidado la izquierda –o ninguneado, que diría el pájaro que ahora anida en Almuñécar– la liturgia de las cosas, despreciando inconscientemente –o peor, si no lo fuera– su significado y su valor. O ha ignorado o no ha sabido ponderar que el marco de según qué lienzos es capaz de depreciarlos y anularlos sobreponiéndose y ninguneándolos de verdad. Tan convencidos de la verdad incuestionable de sus verdades se ha estado, que se ha olvidado la conveniencia de procesionarlas. Parece mentira, teniendo tan cerca a la iglesia, no haberla remirado, siquiera de rabillo. Nadie o casi nadie ha querido detenerse en analizar la fuerza variable de la dicotomía comunicativa existente entre ´semántica´ de la comunicación (la cosa) y ´sintaxis´ de la comunicación (su vestido).
Cuando ante las pérdidas de ganancias tan presuntamente cuantiosas, productividad como bien llamarlas, la derecha empresarial y la que no lo es, es decir la que sale electoralmente ganando el domingo para devolver el lunes los favores de escaparate al almacenista, convenció a todos de que la democracia había que celebrarla en domingo como fiesta de guardar, seguramente pocos adivinaron que en realidad era más que una suma de liturgias, en la que la nueva se asimilaría a la vieja hasta ser engullida en un mismo rito. Es difícil, muy difícil en tan corto espacio de tiempo (desde la salida de misa hasta la llegada al colegio electoral) y nimiedad de trayecto (apenas unos metros) contrariar lo imbuido bajo manto de verdad divina en el mitin de las 11 al elegir el voto de las 11,30. A nadie se le ha ocurrido hasta ahora denunciar ante la junta electoral (síntoma evidente de que el estado no es realmente laico), que no sólo durante la jornada de reflexión, sino hasta el anochecer del propio día de la votación se declaman mítines incontinentes. Ni siquiera cuando, como en este caso los mítines de Mayor Oreja (PP) hasta el viernes (ley electoral), son tan gemelos en su contenido como los de Cañizares Llovera hasta el cierre de las urnas (bula divina). Ni siquiera cuando son tan aberrantes en su coincidencia: la pederastia es cosa menor que el aborto, sobre todo por algo obvio que nadie pronuncia: los defensores capialzados de esta prelación tienen mayor acceso a la comisión del primero de los delitos que al segundo.
Seguramente pocos han caído en que la mejor luz en el suelo alumbra menos que el más titilante y débil candil colgado del techo. De ahí que, por ejemplo, de cara a las elecciones del domingo, es decir de elegir a quienes deban representarnos en Europa (y no es ni parecido de qué manera unos que otros), por parte del PP se hable de un avión (hasta ayer del paro; hoy ya no les sirve) y su principal alocución se parezca tanto a un acto de fe: “Creo en ti, Paco…”, que le dijo Rajoy a Camps ayer. Y menos mal que no le añadió “constructor del pensamiento, de la música y el viento, de la paz y del amor”, que, si no, hasta hubiera sonado a rojillo. Otros entre tanto, casi todos los demás, se empeñan inútilmente en querer relucir verdades por el suelo. Valga sin ir más lejos que a Granada capital le hayan llovido de Europa 182,5 millones de euros (más de 30 mil millones de pesetas) en los últimos ocho años.
Lo más sarcástico del asunto no es para mayor desgracia todo eso. Es más descarado todavía por parecerse tanto a lo del aborto en relación con la pederastia: lo de que ahora resulte execrable (lo de que más pertinente o no para estar en Europa representando a España es pura burla) que Zapatero, presidente del Gobierno, utilice un avión del Estado para desplazarse a dar un mitin a Dos Hermanas, en tanto que resulte bendecido el que Rajoy, entonces vicepresidente, lo hiciera para darlos en Baleares. O peor por más insolente: que Aznar utilizara un helicóptero para ir a jugar al dominó a Quintanilla de Onésimo. En el fondo el supuesto y antinatural delito no reside más que en una cosa que por consagrada no se dice: ¡qué leches hacen éstos montándose en nuestros cacharros!
Publicado en La Opinión de Granada. 4 junio de 2009-06-04



































