Los momentos decisivos.

José María Rueda Gómez. Secretario General del PSOE de Granada
Artículo de Opinión publicado en Ideal (11/04/2016)

Tribuna de Opinión

Nadie o casi nadie parece querer que se repitan las Elecciones, desde luego no la ciudadanía, no las líneas editoriales de los medios, y tampoco la gran mayoría de los partidos políticos. Tampoco parece que el sentido común aconseje dicha repetición. Que está ocurriendo entonces?, no queremos nuevas elecciones, porque serian un fracaso político colectivo, un gasto inexplicable, los resultados serian muy similares y estaríamos en el mismo sitio solo que unos meses después. Se da por hecho, además, que habría mas abstención y mas hastío ciudadano hacia la política. Desde luego, no seria ninguna buena noticia. Pero a la vez, no paramos de criticar todos y cada uno de los intentos que se producen para que no se produzca dicha repetición.

Y los únicos intentos serios son los del PSOE, primero pactando con Ciudadanos, y luego intentando ampliar ese acuerdo hacia el único sentido posible, hacia la izquierda. Y es el único posible, primero por la renuncia, la incapacidad y la apatía del PP y su líder, y también por la corrupción que les asfixia. Y a partir de ahí, porque ese fue el mensaje de las urnas para quien no este ciego ni sordo, o solo piense en su conveniencia particular, territorial o sectorial. Cambio, reforma, regeneración, transformación, recuperación de derechos y libertades y ampliación de los horizontes convivenciales que rigen nuestra vida bajo el paraguas común del Estado español. Ese fue el nítido mensaje de las urnas el pasado 20 de diciembre; lo demás seria un fraude, y nos mereceríamos el desprecio y la desafección ciudadana.

En estas escasas semanas que restan de plazo para lograr una investidura, hablemos de lo que quiere la gente y de lo que anhela, de como solucionar sus problemas (está en las 200 medidas pactadas por PSOE y C,s, respaldadas además por la gran mayoría de la militancia socialista), y de que sentido queremos darle al hecho de formar gobierno, que no es por el hecho en si, sino que es para arreglar las cosas que están mal, para recuperar y mejorar prestaciones sociales, para el empleo, para la educación y la sanidad públicas, las pensiones, las oportunidades de desarrollo, etc. En definitiva, para dar respuesta a las demandas diarias y cotidianas de la gente. Sin grandes titulares de “conveniencias” o recurrentes llamadas (al vacío) de quien ha sido la fuerza mas votada, pero a la vez, la única incapaz de sumar ni un apoyo del resto, que son muchos mas.

Toca la agenda social, las medidas y las propuestas. No quien las propone, sino como se aplican y cuando. Ya no toca seguir mareando la perdiz , más mediática que real, de quienes salen ganando o mas beneficiados de la negociación, o quien cede mas o menos, quien pelea por el acuerdo o quien pone palitos en las ruedas. Toca pensar quien se beneficia del programa de gobierno social y progresista. Eso es lo importante, no si la abstención de unos o la ausencia de otros, más las presencias del resto dan tal o cual suma de escaños. Eso llegará en el momento que llegue y solo podrá ser consecuencia de haberse puesto de acuerdo, no en todo, que es imposible, pero si en lo mas importante. Que es, además, lo más necesario y lo más urgente.

Y ese acuerdo ha de producirse estos días, con las menores interferencias posibles, entendiendo que todo conlleva una “puesta en escena”, pero han de hacerla los protagonistas, nadie mas. Sin estar todo el día matizando, corrigiendo, apostillando o interpretando, porque eso aburre, cansa y despista. Las propuestas están claras, los márgenes de cesión y negociación también, no hay que repetirlo a diario. Ya solo queda perfilar el contenido del programa de reformas y cambios que de satisfacción a las demandas de 15 millones de españoles, que es exactamente el doble de quienes votaron al PP; que nadie se alarme, es la democracia y es el tiempo político que ya he dicho en mas de una ocasión, y reitero ahora, que ya está aquí.

Que lo aprendamos todos y todas. Las fuerzas políticas que estamos llamadas a ejercer el gobierno, de otra forma (parlamentaria se ha dicho), y quienes están llamados a ceder el gobierno, pero a participar también en la política, desde el lugar al que la ciudadanía y sus propios errores lo han mandado. Y si no lo aprendemos, no valdrán autocríticas por constructivas que sean. Simplemente habremos defraudado las expectativas y los deseos de muchos millones de personas que, pese a todo, han seguido confiando en la política como mejor herramienta para transformar la realidad.

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