Observatorios de inmovilidad.

Francisco Cuenca. Portavoz del Grupo Municipal socialista en el Ayuntamiento de Granada.
Publicado en Ideal (28/01/2016)

Tribuna de Opinión

Estoy convencido de que muchos de nosotros hemos escuchado alguna vez la frase que dice eso de que todo tiene que cambiar para que todo siga igual. Eso es lo que estamos viviendo en Granada desde el pasado 24 de mayo, en la que algunos se llenaron la boca de cambio para, con su cnsentimiento, permitir que en el Ayuntamiento todo siga absolutamente igual.

El partido Ciudadanos irrumpió en el Ayuntamiento de nuestra ciudad tras las elecciones del 24 de mayo, y ellos mismos se autoproclamaron adalides de un nuevo tiempo en el que poco menos que cada uno de los problemas de la ciudad se solucionarían casi por ate de magia. Seis meses después ya conocemos el resultado de esa magia, mezcla de charlatanería y telepredicamento. Tanto ruido no ha traído nada nuevo al Ayuntamiento. Quizás, y por desgracia, lo único que haya que resaltar es que la única utilidad de Ciudadanos ha residido en que sus cuatro concejales mantienen en el poder al mismo alcalde que ha conducido a Granada hacia el desastre económico y social, lo cual los convierte en cómplices necesarios para que el PP siga perpetrando acciones tan calamitosas como subidas de impuestos desmesuradas, incremento de precios en los servicios públicos (EMUCESA), o el fomento de la opacidad en la gestión de los asuntos que nos incumben a todos y a todas.

El famoso observatorio de la movilidad, que arrancó el pasado mes de septiembre, es el gran paradigma de todo esto. El Partido Popular, con la inestimable e imprescindible colaboración de Ciudadanos, ha estado durante seis meses usando este artificio para justificar una posible subida del precio del billete del autobús y paralizar durante medio año cualquier política que tendiera a dar solución a los gravísimos problemas que el Plan de Movilidad de Torres Hurtado ha ocasiona a miles de familias de la capital y del área metropolitana. Ese estado de parálisis permanente que vive desde hace años el Consistorio de la capital se ha convertido en el lastre que hunde las cuentas públicas de nuestro Ayuntamiento en un abismo terrible, de pesadilla, que hace más estruendosa la inactividad del tándem PP- Ciudadanos en el caso de la Movilidad.

¿Qué credibilidad puede tener un observatorio de la movilidad que no ha contado con el punto de vista de la empresa ROBER? Dicen que 72 colectivos han participado de las reuniones, ¿y no había espacio para el actor principal del transporte público granadino?

La movilidad ha sido convertida por Torres Hurtado en el principal problema municipal. A estas alturas ya sabemos que el modelo de la LAC tiene un sobrecoste de unos 8 millones de euros, una cabezonoería de Torres Hurtado que el Partido Popular y Ciudadanos quieren que paguemos entre todos. El sistema implantado por el PP para los autobuses de la ciudad de Granada acumula pérdidas, pierde viajeros por todas partes, pasando de los 32 millones de 2010 a los 27 en 2015, un 16% menos que repercute directamente en las aportaciones que el Ayuntamiento debe hacer a la empresa ROBER (que no es invitada al observatorio), y es absolutamente ineficaz, contamina más y no da ninguna solución, duplica trayectos y vive de espaldas a la realidad social de los granadinos. Habrá quien pueda decir que la crisis ha llevado a un descenso generalizado del número de viajeros en toda España, y es cierto. La diferencia reside es que mientras en el resto del país, el número de viajeros de autobús urbano repunta, en Granada sigue en caída libre, en parte por el desastre de la LAC.

Nos gustaría poder dar más información y más precisa, pero el PP, basándose en el invento del observatorio nos niega datos claves, como el número de transbordos que nos mostrarían de manera definitiva el fracaso de este modelo, contra el que el PSOE propuso una alternativa clara explicada en la campaña electoral de las pasadas municipales.

Han pasado seis meses y, como se puede observar, la vida sigue igual en un Ayuntamiento de Granada que, a fuerza de parálisis y de inventos que no dejan de ser cortinas de humo, se hace cada vez más pobre y agrava su situación, lo que repercute en los servicios que presta a las familias que peor lo pasan. Y ahora nos dicen que la solución debe ser subir el IBI. Pues no, la solución pasa por que dimitan los responsables de este desaguisado y por que sus anaranjados cómplices expliquen el amparo que prestan a las políticas que nos han llevado hasta aquí, un lugar de cambio para que todo se mantenga igual.

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