Parece que todo bien
24 septiembre 2009 | Categorías: Tribuna de Opinión |
José Antonio Aparicio – Secretario de Ciudades de la C.E.P.
Eso dicen los más en relación con la apertura del proceso de renovación de la mitad de los componentes (los de los ayuntamientos, la diputación de Granada y el parlamento de Andalucía) de los órganos directivos de CajaGranada (80 en la asamblea, 10 de ellos en el consejo de administración y 5 en la comisión de control), incluida por razones legales (haber consumido dos mandatos) la de su presidente. La otra mitad (impositores: 43, trabajadores: 24, y grupos y colectivos sociales: 13) se renovará en 2013.
Probablemente habrá sin embargo quien escarbe para ver si no, actitud entendible por estar tan poco acostumbrados no a que las cosas vayan mejor o peor, que eso muchas veces importa menos, sino a engancharlas todas en la percha más catastrofista posible, enredándolas cuanto sea menester hasta dejarlas como un guiñapo. Elijan ustedes el ejemplo que quieran y verán como, si la cosa resulta de primeras indiscutiblemente buena, se le achaca de inmediato que podía y debería haber sido muchísimo mejor, o haberse hecho de otra manera, y, si ninguna de las dos cosas, que mucho antes, o haberse esperado, que tanto da. El caso es acabar presentándola diluida en la nada o amortizada por debida en el mejor de los casos. Si es regular o mala, ni hablamos. Si el culpable (siempre hay un culpable al que penar, nunca un responsable al que reconocer nada) de cualquiera de ellas es lo que con más que notable desprestigio social y mediático se conoce como político, entonces sí que no hay remedio: estacazo y tente tieso.
Esta vez no. O parece que hasta ahora no. Con albricias merece ser recibido y con detalle desbrozado su considerable acierto. Hace nueve años que CajaGranada comenzó el periodo más estable de su andadura reciente, arrancando de un contexto previo de estabilidad institucional que en su parte externa propició el Pacto del Saray, apenas traqueteado salvo en un frustrado conato de instrumentalización del pasado mes de julio, y que en su parte interna se ha venido traduciendo en un absoluto y prolongado consenso en todas las decisiones de sus órganos directivos, pilotado sin duda muy eficaz e inteligentemente por su presidente, Antonio María Claret García, y por el trabajo conjunto y leal de sus vicepresidentes, Manuel Martín y Juan Ramón Ferreira. Eso y el trabajo constante y bien dirigido de todo el personal ha dado resultados contrastables: ha multiplicado por tres su balance de 2001; ofrece y justamente en periodo de crisis económica y financiera ratios de solvencia, liquidez y morosidad por encima de la media de las Cajas; ha mantenido y aumentado su compromiso con la Obra Social (lugar al que las Cajas destinan sus beneficios), de entre lo que cabe destacar la construcción y puesta en marcha del Centro Cultural Memoria de Andalucía y la implantación señera y solidaria de los microcréditos; y se ha dotado de una hoja de ruta clara, precisa y mantenida: autonomía, independencia y no aislacionismo. No es poco.
Siendo obligado y necesario abrir un proceso de renovación de semejante calado y duración (5 meses), hubiera sido de una irresponsabilidad temeraria y de consecuencias irrecuperables dejar durante ese tiempo y en estos tiempos en situación de provisionalidad sujeta a toda clase de especulaciones a CajaGranada, entidad financiera, no se olvide. De ahí que haya que celebrar una resolución, que afortunadamente aunque no por azar ha sido discreta, porque parece que nadie que no tuviera que saber sabía, y generosa en su elaboración, porque tendió la mano sin necesidad obligada quien tenía mayoría suficiente para resolver sin sacarse las manos de los bolsillos (Álvarez de la Chica) y la recogió sin rehusar quien seguramente pensó esta vez que era lo mejor (Pérez Ortiz). Ha sido además rápida en su conformación y traslado a la opinión pública (el mismo día en que se abría el proceso de renovación) y acertada, muy acertada, en la persona elegida para asegurar la mejor continuidad y progreso: Antonio Jara. Enhorabuena, que sea para bien… y que dure.
Publicado en La Opinión de Granada. 24 septiembre 09



































