Presupuestos participativos, más que una intención.

José María Rueda Gómez. Secretario general del PSOE de Granada.
Artículo de Opinión publicado en el Diario Granada Hoy (13/03/2916)

Tribuna de Opinión

Una de las grandes innovaciones que se han producido en la política local en las últimas décadas es la introducción paulatina, como fórmula avanzada de participación ciudadana real, de la práctica de los llamados presupuestos participativos. En ellos se conjugan los dos principios básicos de lo que denominamos democracia participativa, es decir, la máxima implicación de la sociedad civil en los espacios públicos de decisión. Sociedad civil que no se ve constreñida, en este caso, por los habituales cauces participativos, llámense asociaciones o colectivos reglados; cualquier ciudadano o ciudadana puede implicarse, en el grado que quiera, en esta práctica. Y espacios públicos de decisión, que en la sociedad global actual, encuentran en lo local su mejor fórmula de expresión. Y dentro de lo local, en la elaboración del presupuesto, instrumento claramente definidor de las prioridades políticas a desarrollar.

Por tanto, los presupuestos participativos constituyen el eslabón mas elevado de implicación ciudadana, y, además, el instrumento que más y mejor “obliga” a los poderes públicos a ejecutar lo demandado por la sociedad civil, pues la plasmación presupuestaria de esas demandas, así lo asegura. No estamos, pues, ante un ejercicio de voluntarismo, ni ante ninguna concesión graciosa del poder público local. Nos encontramos ante una decisión política fundamental, que no es otra, que, la renuncia por parte del poder a parte de su programa político, justamente para que esta parte sea decidida de manera vinculante por la ciudadanía.

Ahí radica la innovación de la fórmula, que supera, por tanto, los más habituales mecanismos de consulta, reivindicación o propuesta en los que se ha desenvuelto, tradicionalmente la relación administración/administrad@s que denominamos “participación ciudadana”. En la práctica de los presupuestos participativos ha de existir una decisión o propuesta política previa, que es, exactamente, permitir que una parte del programa político a ejecutar sea decidida, con carácter vinculante y plasmación presupuestaria, por la ciudadanía, mediante diversos mecanismos más o menos complejos. En esa decisión se fundamenta la novedad de la fórmula, comúnmente aceptado su origen en la localidad brasileña de Porto Alegre en los años 80 del siglo pasado, bajo gobierno del Partido de los Trabajadores, aunque con decenas de ejemplos repartidos, ya, por todo el mundo.

Esa decisión política no es, ni puede ser neutra. Obedece a una profunda convicción democrática, en la que se mezclan elementos de ideología, de innovación, de pragmatismo y de convicción. Y que, por tanto, debe arbitrar mecanismos para ejecutar la decisión que no desvirtúen la inicial decisión. Entre ellos, la máxima difusión y conocimiento por parte de la población del municipio; las mayores facilidades para participar; la organización menos densa y más ágil posible. Y, progresivamente, mayores partidas presupuestarias decididas a través de este mecanismo.

Para hacernos una idea de lo que estamos hablando, citaré algunos datos que nos sitúan ante la verdadera naturaleza del mecanismo. Normalmente, tan sólo las partidas de inversiones se sujetan a esta formula participativa. El Ayuntamiento de Madrid ha impulsado este año el mecanismo de presupuestos participativos para el proyecto del año 2017. En concreto, destinará 60 millones de euros para actuaciones en la ciudad. 24 millones para proyectos de toda la ciudad, y 36 millones para actuaciones en los distintos distritos. Toda la población de Madrid, mayor de 16 años podrá proponer cuantas actuaciones desee en un plazo determinado, y posteriormente, la misma población votará sobre todas las propuestas, priorizando las mismas, dentro de la cantidad asignada. Estas se incorporarán al presupuesto del ejercicio 2017. Señalar que el presupuesto del Ayuntamiento de Madrid en 2016 es de 4.500 millones de euros. La ciudad de París destina una cantidad algo mayor, en concreto el 5% de su presupuesto, en torno a 425 millones de euros, en programas hasta el ejercicio 2020.

Algunas poblaciones de nuestra Área metropolitana también implementan prácticas participativas para la elaboración del presupuesto, combinando una fase de propuesta ciudadana, y otra fase de decisión (votación) de dichas propuestas, hasta lograr priorizar las que se acomodan a la cantidad inicialmente destinada.

Estamos, pues, ante un proceso vivo, que deberá avanzar, no sólo en las cantidades asignadas a la mecánica participativa (aún son pequeñas, sin por ello ser testimoniales), sino, sobre todo, en las partidas susceptibles de someterse al mecanismo. Las inversiones, fundamentalmente las dedicadas a actuaciones en barrios, son, desde luego, las más apropiadas. Pero la excelencia del mecanismo se alcanzará cuando todos los programas presupuestarios se incorporen. Hablamos de las políticas de bienestar social, de los proyectos de promoción económica y de las políticas de planificación del territorio y el transporte. En definitiva, pensando en lo global, actuando localmente.

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