Primarias sin prejuicios ni conjeturas.

Artículo de Opinión de José María Rueda. Secretario General de la Agrupación Local del PSOE de Granada
Publicado en ctxt.es (29/01/2017)

El PSOE debe afrontar el proceso de elección de su secretario general como “un ejercicio limpio y transparente de debate, de sana competencia democrática y, sobre todo, de ejemplo a la sociedad”

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Dos conceptos de los que huir en el proceso congresual del PSOE iniciado el pasado 14 de enero y que culminará los días 17 y 18 de junio en el 39º Congreso Federal, tras las elecciones primarias que elegirán a la persona que ostentará la secretaría general. Dos palabras a las que conviene alejar lo máximo posible del debate, pues aportan más bien poco a la importantísima tarea colectiva a la que estamos llamadas las casi doscientas mil personas que conformamos el cuerpo electoral socialista. Dos ideas que, reconozcámoslo, pueden resultar atractivas para el cotilleo, la difamación, la trifulca tabernaria y, sobre todo, para quienes no van a participar, con su voto, en la decisión, pero pretenden influir en ella. Pero de las que considero hemos de abominar quienes sí lo vamos a hacer. Prejuicios y conjeturas.

No es ni será fácil, son muchos los intereses cruzados que van a estar en juego; que ya lo están. Unos legítimos, otros no tanto. Unos azuzados por buenas intenciones, otros por intenciones bastardas. Pero si existe, en este momento, una responsabilidad colectiva que debamos reivindicar desde el PSOE, un anhelo colectivo que defender, ha de ser, justamente, el desterrar del debate que ya se ha iniciado, los prejuicios y las conjeturas. Y basar dicho debate en las ideas, la libre competencia y la limpieza.

Soy de quienes cree y confía, firmemente, en la inteligencia individual de la totalidad de militantes socialistas en todo el territorio español. En su capacidad de interiorizar los hechos y los contextos que nos han llevado a la actual situación. En su ejercicio compartido de comprensión de qué es lo que necesita, hoy, la socialdemocracia española para ser más útil, más fuerte y ofrecer mejores respuestas a la gente que nos mira y que sigue confiando en el PSOE. Por ello, y siempre lo he dicho y defendido, la suma global de todas esas voluntades sólo puede dar como resultado una decisión impecable, incontestable, incuestionable y, además, inequívocamente acertada. Siempre que dichas voluntades individuales se expresen con absoluta libertad, sin la más mínima coacción ni posibilidad de ella, presente ni futura. Y naturalmente, en el más absoluto y respetado de los secretos. Resultaría inconcebible que no fuera así.

Las primarias no pueden ni deben ser un espectáculo que se  representa en “la corte” con primeras figuras y secundarios que representan una y otra vez la misma obra. La clave es la calidad democrática de las primarias, por ejemplo, la transparencia en los gastos; el uso y abuso de posiciones orgánicas para contar con recursos económicos y humanos que son del partido y no de la persona candidata; los sueldos institucionales que permiten a unas personas trabajar al 100% en su proyecto, pero no a todas.

La reflexión que lanzo es sobre propuestas concretas a incorporar al procedimiento de primarias, para facilitar que haya  igualdad de oportunidades para todos, un razonable acceso a la posibilidad de presentarse, con unos avales que no sean discriminatorios y que no favorezcan a los aparatos, por ejemplo, rechazando la presentación de avales “colectivos”, y permitiendo tan sólo los avales individuales; y, por supuesto, con un sistema de debates serio y articulado, y con una autoridad electoral, que bien podría ser el propio presidente de la Gestora, que resuelva incidentes, exija transparencia y arbitre posibles conflictos. Si todo esto no es así, al final el proceso en sí mismo puede invalidar el resultado.

Es obvio que vivimos en una sociedad mediática, hay quien la llama la sociedad de la “posverdad”, que es como decir que nos alimentamos de medias verdades, que son las peores mentiras. Abundan los ejemplos de manipulación informativa, y hay que reconocer el efecto que llegan a alcanzar determinadas informaciones interesadas que logran el objetivo de instalarse en el imaginario colectivo y conformar opinión.

Asumamos esa realidad, pero hagamos todo lo posible, al menos en el proceso que se inicia en el PSOE, por no dejarnos atrapar por ella. Y sepamos distinguir la opinión (por supuesto, legítima) de tertulianos y opinadores varios, de la palabra y la opinión directa de las personas protagonistas.

Y para ello, nada mejor que plantear el proceso de elección de la persona que ostentará la secretaría general del PSOE tal y como he señalado antes,  como un ejercicio limpio y transparente de debate, de sana competencia democrática, de debate y contraste de ideas, de respeto a todas las opiniones, de compañerismo militante que refuerza al colectivo, y, sobre todo, de ejemplo a la sociedad, muy harta ya de falsas aclamaciones, de paripés, de infantilismo y de poca seriedad.

Ejercer la democracia no siempre es fácil, pues acarrea un plus de responsabilidad al constituir la escenificación de la libertad. Desde luego que en la Agrupación de la ciudad de Granada, como es norma, extremaremos las garantías al máximo, para así poder seguir reconociéndonos en la práctica noble y leal del ejercicio del respeto y la asunción colectiva de la voluntad mayoritaria. Para eso hacemos las primarias, y por eso las defendemos. Esta vez, más que una conveniencia, debe ser una exigencia para el conjunto del PSOE. Puede que no nos queden más balas en la recámara.

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