Supervecinos
27 marzo 2009 | Categorías: Tribuna de Opinión |
José Antonio Aparicio – Secretario de Ciudades de la C.E.P.
No hace mucho que en un modismo un tanto cheli se acostumbraba a prefijar con ‘súper’ (´encima de´) cualquier palabra, elevándola así al grado máximo de significación, al superlativo. Igual podíamos encontrarnos con alguien superdotado que superfino, o superfeliz que supermoderno. Había cosas que nos podían parecer superbién, supermal o hasta superhorribles. Y cuando íbamos al bar de al lado lo encontrábamos supercerca. Lógico resultó que el superhéroe se llamara Superman. Decayó su uso cuando empezó a consumirse mucha más gasolina súper que normal y sobre todo cuando proliferaron los supermercados, que, para diferenciarse más entre ellos, tuvieron que rebuscar en el diccionario un prefijo más grande todavía, excesivo: híper, hasta entonces más utilizado en la terminología científico-médica, siendo su estrella más popular la hipertensión. No pasó mucho tiempo para que todo pudiera sustituirse por la adición perifrástica de ´guay´, consiguiendo con ello transcenderlo a majestuoso. Finalmente sucedió lo esperable: se encontraron, se enamoraron y matrimoniaron, dando a luz un calificativo de excelencia universal: superguay.
En Granada, no obstante, donde no sólo todo es posible, sino que las más de las veces llega con demora, acaba de suceder un ´remémber´, tardoremémber mejor, de aquella época cheli. El pasado 30 de enero se celebraron elecciones para la junta directiva de la asociación de vecinos del Albaicín. Hiciéronse y ganaron los que sacaron más votos, a resultas de lo cual, no obstante, un vecino del barrio, al que los ´populares´ descalifican ahora como filosocialista, tapando sin embargo que es primo del presidente provincial del PP, y por supuesto obviando que más que nada es ciudadano y del Albaicín, ha denunciado el engorde de vaca loca sufrido por el censo de electores: de 281 socios en septiembre se recreció en 423 (el 250,53 %) hasta alcanzar los 704, de los cuales desaparecen 104 de los que había; aparecen 72 nuevos domiciliados en el barrio; 53 con domicilios falsos, 189 no correspondientes al distrito, 20 en domicilios inexistentes y 7 impagados. Eso mirando sólo aritméticamente la versión cuantitativa del fraude.
En cuanto a la cualitativa, la cosa apunta maneras: por el humo se sabe dónde está el fuego y, cuando la poli encuentra colillas, deduce que se ha fumado. Sobresalen las colillas arrumbadas por las esquinas de la legalidad, y más todavía de la ética democrática, dejadas a medio quemar por -y lo dice así el denunciante- el vicesecretario del PP de Granada capital y cuñado de Sebastián Pérez (presidente provincial del mismo PP) y su esposa, quienes han alegado para su derecho a voto el uno, el domicilio materno en calle Elvira, y la otra, el de su asesoría de empresas en Calderería Nueva, en la que aparecen domiciliadas nueve personas más por generosos y solidarios que son o por ampliación de plantilla que ha hecho la empresa, tan loable en tiempos difíciles. Ambos viven sin embargo en el distrito Sagrario-Centro y para colmo votaron también en su día en otro distrito distinto a los dos anteriores: Realejo-San Matías.
Deben sumarse a la pareja, siempre según el denunciante -que, cuando picoteen estas letras Barros y sus pseudónimos bloggeros no me digan que invento- la hermana del cuñado, o sea la esposa de Sebastián Pérez, y con el mismo artificio: que sigue viviendo con su madre y su hermano en calle Elvira y no con su marido, que vive (y viven) en Realejo-San Matías; Miguel Valle Tendero, director de la Fundación Albaicín, que vive en Cájar, seguramente arguyendo para sí un concepto metropolitano inédito en su partido; la actual presidenta de la Junta Municipal de Distrito, que vive en San Antón, acompañada en el voto por su esposo, que vive donde ella; Cristina Almagro, secretaria del Grupo Municipal Popular y anterior presidenta de la directiva vecinal, que esta vez, sin embargo (quizá por denuncia de falsedad anterior), no ha dudado en poner un domicilio más verídico, aunque allende las fronteras de la votación; idéntica razón democrática de derecho al sufragio han ejercido Antonio Fernández Lupión, secretario de Movilización del PP e Isabel Fernández Muriel, secretaria de Distritos, el representante del PP en el distrito Chana (al otro lado de la urbe), José Jiménez Gil, el concejal del PP en Otura, Ignacio Pérez Cabrera, el hasta hace nada coordinador de Personal, Miguel A. Moreno Navarrete, el secretario Territorial del PP, Jesús Saavedra Requena, y el Tesorero, Pedro Borrajo Rojas, el secretario de grupos municipales, Francisco Porcel Ruiz y el gerente del PP, Francisco Almohalla Noguerol.
Claro que nada reprobable ni punible en su comportamiento democrático. El cuñado de Sebas lo ha dicho bien claro: se siente legitimado por haber sido “alcalde de barrio, haber vivido en el Albaicín, ser socio en el Albaicín Bajo y socio de un negocio”. Nada por tanto de fraude democrático. Al revés, son ´supertardodemócratas´ y donde haya que votar, allí están ellos ya las veces que haga falta. Por la misma regla de tres Torres Hurtado podría y debería votar en todas las asambleas vecinales de la capital, Chaves en las de toda Andalucía y Zapatero en las de España. Supervecinos.
Publicado en La Opinión de Granada. 26 marzo 2009



































