Un año de decencia.

José María Rueda Gómez. Secretario General del PSOE de Granada
Artículo de Opinión publicado en Ideal (02/05/17)

Ayuntamiento En Portada Tribuna de Opinión

Un año se cumple el 5 de mayo de la llegada del PSOE al gobierno de la ciudad, en las circunstancias ya más que conocidas, en las que se produjo. Circunstancias que la vida judicial y política de Granada se encargan de recordar una y otra vez, para que a nadie quepa duda de la excepcionalidad y gravedad de lo ocurrido en nuestra ciudad hace un año.

Un año presidido por el empeño constante del nuevo gobierno de dotar de normalidad y transparencia la vida municipal, demasiado acostumbrada a desenvolverse con anormalidad y oscurantismo. De abrir puertas y ventanas para que se conozca la verdadera dimensión de la ruinosa gestión del PP y las gravísimas consecuencias que la misma acarrea y acarreará a nuestro Ayuntamiento y a las granadinas y granadinos. Tan graves que están amenazando la propia supervivencia de la institución municipal en condiciones aceptables o , al menos, dignas.

Y un año caracterizado por una alarmante irresponsabilidad del resto de Grupos municipales, más preocupados de su propia estrategia en el corto plazo, que de arrimar el hombro en beneficio de la ciudad, que necesita la comprensión de todos y todas para encarar decisiones difíciles pero imposibles de rechazar. Decisiones sobre las que no vale divagar genéricamente, aludiendo a espacios comunes como que la falta de mayoría del PSOE exige la búsqueda del consenso, pero negándose a éste cuando el gobierno pone sobre la mesa alguna medida, precisamente porque ésta no ha sido consensuada previamente. Un bucle infernal que condena,  no ya al PSOE, sino a la ciudad a un continuo diálogo de sordos, del que algunos esperan obtener, torticeramente, rédito electoral en Mayo de 2019.

Y, sin embargo y le pese a quien le pese, en Granada se respira otro aire. La bronca institucional ha desaparecido de nuestra vida política; las relaciones con el resto de instituciones públicas y agentes sociales transcurren en un clima de normalidad, incluso de cordialidad, que se echaba en falta. La ciudadanía es tratada como tal, y no como súbditos o posibles clientes, lo que no implica, porque no puede implicarlo, que todas las demandas y necesidades puedan ser atendidas. Y desde luego, no todas a la vez, y en un año, cuando durante 13 años, muchas de ellas han dormido el sueño de los justos.

La transparencia, la cercanía, la igualdad de oportunidades y la sinceridad a la hora de explicar la situación real de la economía municipal, son realidades palpables y tangibles, que no pretenden desviar la atención sobre las dificultades, sino, justamente, enmarcar la gestión del gobierno local, en un contexto heredado de asfixia financiera, prácticas perjudiciales (y corruptas) en la gestión del urbanismo y deslealtad institucional. Para lograr superar dicho contexto, se necesita, ya lo he dicho, que todos los grupos municipales arrimen el hombro en la misma dirección, y olviden, aunque les cueste, sus estrategias partidarias y sus juegos florales.

Un año en el que la gente de Granada y sus barrios ha visto recuperarse la decencia en la vida pública. En los comportamientos y actitudes de las 8 personas sobre cuyos hombros recae la responsabilidad de evitar que el barco se vaya a pique. En la disposición a explicar, una y mil veces, qué, cómo y porqué se adoptan las decisiones que se adoptan. O dejan de adoptarse por imposibilidad de recabar los apoyos necesarios para ello. Decencia a la hora de abordar la solución al intrincado panorama heredado. Y decencia a la hora de retomar los grandes retos estratégicos que conformarán el futuro de nuestra tierra.

Para algunos actores políticos y ciudadanos, un año de decencia les parecerá poco. Pero para quienes, que son la gran mayoría, han sufrido en sus carnes, en sus expectativas y en sus derechos, la indecencia anterior, no deja de ser el esperanzador inicio de la construcción de una ciudad mejor, que sea, en la consideración de nuestros representantes municipales, el único objetivo a cumplir en los 2 años que restan de mandato. Granada y sus gentes lo merecen, además de precisarlo.

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