Universiada
29 mayo 2009 | Categorías: Tribuna de Opinión |
José Antonio Aparicio – Secretario de Ciudades de la C.E.P.
Seguramente que lo más fácil sería apuntarse sin más a la euforia de haber conseguido para Granada la organización de la Universiada de Invierno 2015. Y hasta lógico por estar tan poco acostumbrados a cosas parecidas. También lo sería y particularmente en esta tierra apuntarse a lo contrario: a minusvalorar lo conseguido, a buscarle los tiquismiquis y a enredarlo en una tupida e inútil telaraña de polémicas incasables. De todo hay y de todo habrá probablemente. Por eso quizá merezca la pena abordarlo desde primeras sin caer ni en lo uno ni en lo otro. Estando tan adictos a la frustración y al llanto permanentes, no parece mala receta la de no inflar desorbitadamente el globo, considerándolo desde el principio en sus más ajustadas dimensiones.
Lo buscado y conseguido no son los Juegos Olímpicos de Verano (más conocidos como Olimpiada, que organizó Barcelona y a los que aspira Madrid), ni los de Invierno (Olimpiada Blanca, a la que aspiró una vez Granada), ni siquiera la Universiada de Verano, en la que participan más universidades y universitarios que en la de invierno por razones obvias. También debería resultar obvio, pero por si acaso no estaría mal dejar escrito que ni en número de participantes, ni de acompañantes, ni de cualificación deportiva, ni de marcas y plusmarcas, ni de repercusión mediática interior ni exterior cabe comparación entre Olimpiadas y Universiadas: en las unas compiten los mejores deportistas del mundo y en las otras los mejores deportistas universitarios.
Tampoco cabría finalmente en este mismo sentido engrandecer la gesta por encima de lo que ha sido. Ni achicarla tampoco. No era de suma dificultad conseguir la nominación, pero tampoco estaba regalada. Es más, había que trabajarla con detalle que la hiciera veraz y cuidarla con mimo que la hiciera atractiva para que resultase creíble que un lugar del sur caliente quería y podía efectivamente ser organizador verosímil de unos campeonatos sobre hielo y nieve. Todos, pero fundamentalmente en esta fase el equipo de trabajo de representación institucional plural (Universidad, Ayuntamiento, Diputación y Junta de Andalucía) han conseguido, con el raro por tantas veces inédito apoyo simultáneo de las instituciones encartadas, escribir, dibujar y colorear magníficamente un sueño (no una fábula ensoñadora), esta vez sí que afortunadamente compartido sin tirones ni codazos significativos. No es mal precedente. Ayer mismo, a sólo tres días de volver de Bruselas, se reunieron los representantes del más alto nivel institucional requeridos (rector, alcalde, presidente de la Diputación y consejero de Innovación de la Junta de Andalucía) para poner en marcha lo siguiente, es decir, lo necesario para que el sueño se vaya haciendo de carne y hueso, musculando que se dice ahora. Ratifica el precedente.
A semejante y para Granada tan novedosa unanimidad, con pocos o escasos reparos –públicos ninguno hasta la fecha– resulta de justicia sumarle elementos objetivos de rentabilidad y desarrollo social y territorial, porque a los 3.000 participantes previstos cabe sumarle hasta llegar por encima de los 15.000 los visitantes que nos llegarán esas dos semanas; porque dejarán para Granada una instalación nueva y permanente de hielo con dos pistas, un centro de tecnificación de deportes de hielo (a sumar al de baloncesto que deberá estar un año antes), la remodelación del actual Palacio de Deportes y una Villa Olímpica a convertir luego en residencial universitario o de vivienda para jóvenes (1.250 estancias para alojamiento de 3.000 personas); porque permitirán a la Universidad la remodelación completa de sus instalaciones deportivas del Campus Universitario y la construcción de un nuevo pabellón multideportivo.
Porque permitirán a la Estación de Esquí de Sierra Nevada la remodelación y adecuación de área de competición de esquí alpino con una nueva pista para las disciplinas de velocidad, construcción de un ´half pipe´ permanente para snowboard y freestyle y un nuevo estadio para moguls de Freestyle, a los que sumar la dotación de nuevos instalaciones de remontes y nieve artificial, nuevas instalaciones de infraestructura de aparcamientos, transporte urbano y alojamientos turísticos, y contar con un Centro Especializado en Alto Rendimiento de la Real Federación Española de Deportes de Invierno para las disciplinas de Esquí Alpino, Snowboard y Freestyle.
Y, la última pero no menos importante, sino al revés, más que importante precisamente por hallarse en el lugar social, económico y geográfico donde se encuentra, lo que todavía no es, aunque en el proyecto se le denomina Estación de Esquí de Fondo del Puerto de la Ragua, y que, con el mayor respeto al espacio medioambiental que ocupa, puede ser efectivamente y gracias al mismo lo que ahora sólo se llama, con la ordenación de los espacios de acceso y aparcamiento, la adecuación de sus pistas para el establecimiento de un circuito permanente de esquí de fondo y temporal de biathlón y la continuidad posterior de posibilidades de alojamiento y albergue para lo que durante la Universiada se llama Subvilla Olímpica, con 300 habitaciones y 600 plazas.
En definitiva la inversión con este motivo de 233 millones de euros para infraestructuras, procedentes prácticamente a partes iguales de la iniciativa pública y de la privada. No está nada mal. Que se cumpla. Los beneficios indirectos antes, durante y después de la Universiada de la difusión del nombre de Granada y de su Universidad yo no sé calcularlos, pero los que saben dicen que muchos.
Parecidas cuando menos a todas éstas son las dimensiones del sueño compartido que no ha hecho más que empezar. En esta fase, la de su comienzo, la de la preparación de la candidatura y la obtención de su nominación, justo es reconocer a todos sus impulsores su mérito y su esfuerzo. Nominarlos uno a uno me resulta imposible por desconocimiento y por espacio, pero no voy a ahorrarme con ello el reconocimiento que expresa y objetivamente me merece Paco Barranco y que amistosamente le debo a Daniel Orozco.
Publicado en La Opinión de Granada. 28 mayo 09



































