Vacaciones.

José María Rueda Gómez. Secretario general del PSOE de Granada.
Artículo de Opinión publicado en Granada Hoy (31/08/2016)

Tribuna de Opinión

No haré alusión alguna al típico tópico vacacional, pese a las innegables ventajas que el calendario me otorga para ello. Ni tampoco reflexionaré sobre las (al parecer) inevitables consecuencias, no siempre positivas, que acarrea para la normal convivencia el final del periodo vacacional. Por el contrario, pretendo compartir algunas reflexiones sobre la inmensa preocupación ocasionada, a la vista de los ríos (y algún riachuelo) de tinta vertidos al respecto de las vacaciones de un solo ciudadano español. Las vacaciones de Pedro Sanchez. No recuerdo, por más esfuerzos que hago, que jamás las vacaciones de un sólo dirigente político hayan levantado la expectación y el interés que, este año, han levantado las citadas vacaciones. Y, curiosamente, no ha sido por el lugar elegido (chalet o yate graciosamente cedido); ni por la compañía elegida (mejor no entrar en detalles); ni por el medio de transporte empleado. Toda la aparente preocupación ha estado ocasionado por el hecho en sí. Que un ciudadano español, en este caso, el Secretario general del PSOE, ha estado algunos días, en algunos lugares de España, de vacaciones. Y encima, ha sido visto.

El recurso a este hecho, aparentemente neutro y sin más significado, demuestra que para una parte importante de nuestros medios de comunicación, y para algunos sectores sociales y políticos,  la ocupación de Pedro Sánchez, este verano, debería haber sido otra, de tal calibre que le hubiera impedido el disfrute de unos días de descanso. Ignoro si como castigo o penitencia hacia su persona, porque nadie se ha referido al hecho de que el resto de dirigentes políticos también ha disfrutado de un periodo vacacional. Parece que sólo Sanchez ha abandonado sus responsabilidades yéndose de vacaciones. Ni Rajoy, ni Iglesias, ni Rivera han abdicado de ni una sola de sus responsabilidades ni de sus deberes. Sus periodos de vacación han debido ser no sólo merecidos, sino justos y necesarios, además de imprescindibles e indiscutibles. Pero el líder del PSOE, no. Parece que debía haber dedicado todo el verano a desdecirse de lo dicho, una y mil veces. A manifestar que la posición política adoptada respecto a la investidura del candidato del PP no era tal, sino un brindis al sol. Que donde dije digo, digo diego. Que la voluntad mayoritaria de los militantes, simpatizantes y dirigentes del PSOE, expresada con meridiana claridad, se adoptó en un ataque de locura y eso ya pasó.

En definitiva, pareciera cómo si el Secretario general del PSOE, al irse de vacaciones, hubiera traspasado algún límite invisible o hubiera dejado de hacer algo a lo que estaba irremediablemente compelido a hacer. Y sin embargo, si alguien ha traspasado dichos límites hasta lo increíble; si alguien ha dejado de hacer lo que tenía que hacer, por ser su responsabilidad y además, por imperativo constitucional; si alguien se ha burlado de las responsabilidades inherentes no sólo a su condición, sino a su voluntad manifestada de conformar una mayoría de gobierno, ese ha sido el líder del PP y candidato, por designación real y por mandato legal, a la presidencia del gobierno.

El cual, no sólo no ha procurado atraer hacia su candidatura el número suficiente de apoyos, sino que incluso los ha espantado a gorrazos, en un ejercicio indecente de buscar nuevas elecciones pero intentar alejar de sí dicha responsabilidad, cosa que ya veremos si ocurre. El cual, legítimamente, si se ha ido de vacaciones, abandonando su exclusiva responsabilidad; dejando transcurrir el tiempo lenta e indolentemente, mientras sus voceros clamaban por la urgencia de constituir un gobierno en España. El cual, lejos de argumentar propuestas, de esgrimir razones o de rebajar pretensiones, se ha instalado en el “tengo tantos escaños, venid el resto a completarlos”, cómo si ésto fuera una tómbola y no un ejercicio coherente de acción política y programática.

Sinceramente, no creo que el recurso a las vacaciones de Pedro Sánchez, con toda la carga política que ha llevado tras de sí, haya sido ningún acierto por parte de quienes lo han estado manoseando todo este tiempo. Los tiempos de cada cual están claramente establecidos en nuestra Constitución, así como los procedimientos legales, los requisitos y los plazos. A cada cual le corresponde un papel en un momento determinado. Que cada cual se ocupe de cumplir su papel, lo más dignamente que pueda o sepa, Y que el resto aguarde, también lo más dignamente que pueda o sepa, los resultados y las consecuencias. Aunque sea yéndose unos días de vacaciones.

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