ZAIDÍN –BRAZO DEL AGUA.

La posguerra, esa etapa tan terriblemente oscura que vivió España, vio nacer una de las zonas de la ciudad de Granada que más ha hecho y hace por el impulso y crecimiento de la capital. El Zaidín, barrio creado para dar alojo a una parte de la población que se había asentado en viviendas cueva a lo largo de las laderas de las montañas y junto a los cauces de los ríos, surge, pues, como una necesidad de recuperar la dignidad de hombres y mujeres que habían llegado a la ciudad buscando reemprender la vida donde la Guerra Civil la había interrumpido.

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Ese nacimiento se fue desarrollando en diferentes fases, tomando el año 1953 como el de la entrega de llaves de la primera de ellas, perteneciente al Patronato Santa Adela. Pero un crecimiento basado en el incontrolado desarrollo inmobiliario, que posibilitó la pérdida de espacios para el encuentro vecinal, más verde y sostenible, y que hizo del barrio un lugar de cemento y hormigón.
Sin embargo, esto no estuvo reñido con la capacidad de los vecinos y las vecinas para convivir, relacionarse y hacer crecer al barrio obrero que es el Zaidín. Diferentes asociaciones se fueron constituyendo en su seno, todas con la intención de conocer, debatir e intentar solucionar los problemas del barrio. En todas ellas, y esto conviene siempre destacarlo, fueron las mujeres las impulsoras de estos movimientos asociativos. A lo largo de estos años no ha sido difícil verlas organizando, componiendo y batallando por mejorar las situaciones del barrio, bien en asociaciones meramente femeninas, como la Red de Mujeres del Zaidín, o bien formando parte, como un miembro más (pero siempre especialmente combativas), de la propia Asociación de Vecinos. Sin embargo, nos cuenta Mª Carmen, miembro de diferentes asociaciones “hay muchas, pero con poca ilusión, y cada vez menos numerosas. La crisis y el paro han hecho mucha mella y estamos desanimados…”. En esta misma línea apunta Carolina Menadas, secretaria de distrito Zaidín del PSOE, que se ha marcado como uno de sus objetivos “retomar el activismo social. Hay que volver a salir a manifestar nuestro descontento, sentirnos parte del barrio, de un proyecto colectivo que nos lleve a legitimar lo que representa el socialismo”.
Ese origen del barrio del Zaidín, creado a partir de la llegada de personas de diferentes lugares, se mantiene en la actualidad, lo que hace del barrio un lugar de encuentro de las más diversas culturas. Ahora los vecinos no llegan tanto de municipios de la provincia sino de diferentes lugares del mundo. Tradicionalmente el Zaidín ha acogido mayor flujo de población extranjera que el resto de la ciudad. En la actualidad, el origen en su mayoría es americano (39%) y africano (37%), aunque en los últimos años se ha detectado un aumento de personas procedentes de Asia. “Aquí estamos a gusto…como en nuestra casa”, nos cuenta Fátima, una de las mujeres llegadas al Zaidín hace algunos años desde Marruecos, con sus hijos, y que ya ha visto nacer a su primera nieta en el barrio.
Pero si tenemos que hablar de los grandes problemas que acosan a este barrio, hay que poner el punto de mira en el paro. Si la tasa en la provincia, según el último informe de la Encuesta de Población Activa (EPA) es del 29%, en el Zaidín es del 21%, siendo esta cifra superior en 5 puntos porcentuales respecto a lo registrado en la ciudad. El perfil de la población en paro en el distrito es de una persona de entre 45 y 60 años, principalmente mujeres, con estudios secundarios acabados, demandantes de empleo de larga duración y procedentes del sector servicios. Esto, entre otras cosas, ha repercutido en el comercio. Juan, sabe de ello “la gente no compra con la alegría de antes. Traes menos género que antes, y termina por acumularse”.
Sin embargo, el desaliento no puede hacer mella en un barrio que ha visto crecer su entorno alrededor de la innovación, la investigación y el deporte. En su demarcación encontramos la Estación Experimental, el Parque Tecnológico de la Salud, el Palacio de los Deportes y el Campo de fútbol de Los Cármenes. Todos ellos, deben ser el motor del crecimiento del barrio, único que conforma el distrito Zaidín. Y, como punto de encuentro, nuestra sede de la avenida Don Bosco es buen lugar desde donde realizar asambleas abiertas informativas para militantes, simpatizantes y vecinos que quieran conocer las políticas que se vienen desarrollando desde las diferentes administraciones, especialmente el Ayuntamiento, como ya ocurrió hace algunas semanas con el IBI y se va a seguir haciendo con otros asuntos como el transporte público. “Un lugar- como dice Carolina Menadas- donde reunirnos para sentirnos familia grande, donde compartir principios y valores generosos”.
En ello estamos. En ello seguimos.

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