Carmen García Raya – Portavoz grupo municipal PSOE

El Consejo Social de la ciudad de Granada, es un órgano consultivo constituido por una amplia y significativa representación de la ciudad. Desde sus inicios en el año 2000 se planteó como un instrumento eficaz para orientar las políticas locales de manera que fueran construyendo el modelo de ciudad que los granadinos desean y necesitan. Hay que decir que lo único concretado hasta ahora por este Consejo es la elaboración y aprobación del Plan Estratégico de la Ciudad.

Este Plan concitó desde sus orígenes un sólido consenso social que posibilitó la participación de expertos en las diferentes áreas que se interrelacionan en la capital. En su primera andadura incorporó con entusiasmo y responsabilidad una gran participación institucional, técnica y ciudadana. Se constituyeron foros de debate, grupos de trabajo, se realizaron toda clase de diagnósticos, informes y dictámenes de manera que en el 2006 cuando se aprobó generó muchas expectativas.

Lejos de pretender exponer los contenidos, las estrategias y señalar a los protagonistas del mencionado plan, sí diré que es un buen documento sustentado en muchas horas de trabajo de granadinos y granadinas que aportaron lo mejor de si mismo para que la ciudad tuviera un marco en el que ir definiéndose. Es cierto que el valor del PLAN ESTRATÉGICO, es el de ser un documento de orientaciones y que no tiene carácter vinculante; pero lo que a mi entender es censurable, más que censurable, reprobable, es que el equipo de gobierno de nuestro Ayuntamiento, con Don José Torres Hurtado a la cabeza, lo ignore y actúe en dirección contraria en aspectos esenciales que quedaron consensuados en este foro. Pondré algunos ejemplos que señalen esta evidencia.

Son numerosas las referencias que el Plan Estratégico hace sobre la necesidad de que Granada cuide, rehabilite y mantenga su patrimonio histórico, para consolidar el turismo cultural; establece además la conveniencia de articular una red de espacios museísticos de manera que contribuyan a aumentar nuestra oferta cultural y el tiempo de estancia de nuestros visitantes. Se reitera en diferentes apartados la escasa inversión que realiza la ciudad en la restauración y conservación del patrimonio histórico. Y frente a esto nos encontramos con las pretensiones del Ayuntamiento de vender tres edificios con alto valor histórico que dejarán de pertenecer al patrimonio público de la ciudad y pasarán a ser de dominio privado. Suerte hemos tenido de que el concurso al fin quede desierto pero la intencionalidad del PP en el Ayuntamiento ya se ha manifestado.

Otro ejemplo evidente del desprecio que venimos denunciando es la falta de perspectiva metropolitana que tiene nuestro alcalde. El plan define la necesidad de ir construyendo un modelo metropolitano coherente a través de proyectos de articulación metropolitana. Las últimas declaraciones en torno a la Feria de Muestras de Santa Juliana, en la vecina localidad de Armilla, despreciándola por ser de pueblo y revindicando una feria en la capital, nos indica lo lejos que está de la necesaria concepción metropolitana por la que se debería apostar.

Si nos ocupamos del aeropuerto, nos encontramos con idéntica valoración. El Plan Estratégico estableció que el único camino posible para sacar a nuestro aeropuerto del lugar secundario dentro de la red de aeropuertos del país era apostar decididamente por los vuelos internacionales de bajo coste. El convenio firmado por la Diputación, la Cámara de Comercio y el Ayuntamiento de Granada en 2006, consiguió el necesario y deseado impulso que necesitaba. En solo un año se triplicó el número de viajeros, pero una vez más, Torres Hurtado, en un ejercicio de irresponsabilidad y de falta de perspectiva, abandonó el convenio e introdujo desconfianza y debilidad en los mercados.

Creo también importante referirme a otro aspecto sobre el que el documento hace especial hincapié, un apartado en el que se señala la necesidad de cuidar el paisaje urbano. Se señala la importancia de intervenir en zonas de la ciudad con pavimento deteriorado y poco accesible; se recomienda con muy buen criterio establecer un registro de pavimentos deteriorados, su ubicación, los materiales que se deben usar para su restauración, su diseño, y establecer un calendario de intervención en los mismos según las prioridades. Valga como contrapunto a esta interpretación las actuaciones que recientemente el PP ha realizado en el Albaycín.

En conclusión: los autores del plan estratégico de la ciudad deben estar poco o nada satisfechos con el resultado de su riguroso trabajo. Algunos o algunas estarán pensando darle a nuestro alcalde alguna “mención” al ostentoso desprecio que manifiesta a las recomendaciones en el contenidas.

Terminaré con una reflexión optimista, con una llamada de atención sobre el papel que el Consejo Social debiera tener en la ciudad que no es otro que el de ser el impulsor de las 685 medidas que contempla el Plan Estratégico, sin perjuicio de las nuevas atribuciones y competencias que se le puedan otorgar a futuro, pero sobre todo es imprescindible que salga del letargo que en los últimos tiempos lo viene caracterizando.

(Publicado en IDEAL el 28/12/08)